Visitamos Nueva York durante una semana, la primera semana de diciembre, estábamos a poco más de tres semanas para la Navidad y nos encontramos un Nueva York totalmente diferente al que conocimos cuando estuvimos en verano. Todas las tiendas del centro de Manhattan estaban adornadas con un gusto exquisito, se olía en el aire el aroma del algodón de azúcar, los mercadillos ya estaban montados en muchos parques, puestos de adornos de Navidad y comidas, puestos de dulces de esta época tan encantadora estaban preparados para encandilar a los que acudíamos a visitarlos. Sí, tras acción de gracias, te vas a encontrar un Nueva York totalmente distinto del que verías en verano, que fue cuando nosotros estuvimos. Decir que el Nueva York de estas fechas nos encantó y nos dejó más enamorados, si cabe, del que conocimos en verano.
Aparte de la diferencia de la decoración navideña, encontramos que había menos gente por las calles. Siempre vas a encontrar gente en Nueva York, mucha gente, pero en esta época nos sorprendió ver menos masificados los lugares turísticos que visitamos y por las calles, exceptuando las zonas de mercadillos, había también algo menos de gente.
Ver a Papá Noel en cualquier calle también hacía que el viaje fuera más entrañable.
Poder asistir a algunos espectáculos, como el de las Rockettes, que son solo se realizan en estas fechas concretas, también fue un gustazo.

Tuvimos mucha suerte con el tiempo, no nos llovió ningún día, solo uno de ellos tuvimos una llovizna que salvamos con las capuchas de las cazadoras, y que no hizo el frío esperado. Íbamos cómodos con unos vaqueros, una sudadera y una cazadora de invierno, tuvimos mucha suerte y eso hizo que el viaje sumara puntos positivos.
Os voy a dejar nuestro diario de viaje, si pensáis viajar a Nueva York quizá os sirva de guía.
Día 1 sábado
Nuestro vuelo salía a las 11:45 del aeropuerto de Madrid, volábamos con la Aer Lingus, era la primera vez que íbamos a volar con esta compañía, pero el precio del vuelo nos convenció a todos. Intentamos hacer el check in online para asegurarnos ir los 4 juntos, pero no nos dejaba, así que nos fuimos con tres horas de adelanto al aeropuerto para hacerlo pronto. Tuvimos suerte y nos dieron el trayecto largo a los 4 juntos.
Al aterrizar en Dublín para el cambio de avión nos llevamos la sorpresa de que pasamos el control de inmigración antes de embarcar. Sí, hicimos todos los controles antes de subir al avión.

El vuelo fue de 6 horas, se nos pasó volando, nos dieron una bebida y unas galletitas al poco de estabilizarse el vuelo. El alcohol es de pago, así que no nos ofrecieron vino, refrescos, zumos y agua.
La calidad de la comida no estaba mal, bastante aceptable. El postre y el café estaba muy rico.El entretenimiento de abordo estaba bastante bien, muchas películas también en español, así que se pasan las horas volando.
Al llegar y aterrizar la salida fue muy rápida, no pasamos ningún control de pasaportes, como un vuelo interno, al pasar los controles en Dublín nos ahorramos las largas colas que se forman en los controles en el JFK.

Al llegar fuimos directamente a coger el air train, que nos iba a llevar al metro. Es muy sencillo, simplemente hay que seguir las indicaciones. Siempre hay que coger esta opción si se va en transporte público, lo más recomendable, por precio y por ser más práctico. Sobre todo si te quedas, como nosotros en Queens
En las pantallas está muy bien indicado cada línea, dependiendo del metro que vayas a coger deberás tomar un sentido u otro.

Cuando aterrizamos vimos varias tiendas y máquinas para comprar las SIM para tener datos en el móvil, uno de nosotros los tenía porque su compañía los tenía incluido en el roaming sin coste, pero dos de las compañeras no tenían esa suerte y querían comprar una, al ver los precios decidimos ir hasta la ciudad y ver alternativas. Y al llegar a Queens encontramos una tienda donde compramos una tarjeta por $25 y 10 Gigas.
Consejo: no compréis la SIM en el aeropuerto, os la van a ofrecer más cara de lo que la vas a encontrar una vez que llegues a tu hotel o apartamento. Hay muchas tiendas donde las venden y vas a encontrar varias compañías para tener donde elegir.
Al llegar a nuestro apartamento encontramos que era exactamente como en el anuncio, y estaba calentito, la calefacción funcionaba de maravilla. Dejamos nuestras maletas y fuimos a un supermercado a buscar los primeros víveres para el desayuno y cenar algo. El paseo nos sirvió para familiarizarnos con el barrio que estaba bastante bien.
Día 2 domingo
Nos despertamos temprano, el jet lag. Desayunamos y salimos pitando, las ganas por recorrer la ciudad eran muchas. El metro estaba a apenas 5′ del apartamento, y desde nuestra estación a la de nuestro destino hoy, Bryan Park, había unos 15′. Habíamos elegido Queens para alojarnos por que estaba cerca de Manhattan y era mucho más barato los hoteles, esta vez fuimos a un apartamento por ir un grupo de 4 amigos, pensamos que sería más divertido y acertamos.
Cuando llegamos a nuestro destino lo primero que vimos fue el parque con muchas casetas, los típicos puestos, cerrados, aun así que fuimos al baño. ¿Os habéis encontrado alguna vez con un baño público en un parque que tenga música de fondo?, pues lo hay.
A que es una chulada. Tras la visita obligada nos fuimos a seguir nuestra ruta, seguimos a Grand Central Terminal, esa estación protagonista de escenas de muchas películas que todos hemos visto alguna vez, y que es una maravilla.

Entramos y la recorrimos por dentro, es una chulada.
Os cuento una curiosidad de esta estación. En los pasadizos de la segunda planta, hay un cruce de pasillos, como el de la foto. Lo llaman la caverna de los susurros, ¿Sabéis por qué? Si te pones en una esquina y susurras algo en voz baja, la persona que está en la esquina contraria, justo enfrente de ti, oye lo que dices. Sí, a pesar del ruido que hay de fondo por el tránsito de la gente, se escucha perfectamente. Lo leí en hace tiempo en alguna parte y quería probarlo y funciona. Si vais no olvidéis probarlo, os sorprenderá tanto como a nosotros. Por cierto, éramos los únicos que lo estábamos haciendo.


Estuvimos recorriendo los alrededores, haciéndonos las fotos de rigor, contemplando el edificio MetLife, protagonista en varias pelis de los Superhéroes, en la película le dan unos efectos para que parezca más grande, pero es este edificio.
Esta foto os sonará un poco más.
En Nueva York hay mil fotos que sacar que son escenas de películas, yo siempre digo que te sientes como en una peli o serie, depende de por donde estés en ese momento.
Paseamos y caminamos hasta que se acercaba la hora de visitar el primer mirador, el Summit One Vanderbilt. El Summit es uno de los últimos miradores que se ha abierto, es un edificio que tiene 427 metros de altura, visitamos las plantas de la 57 a la 59 donde, aparte de las vistas que son espectaculares, de verdad, también tienen cositas interactivas para entretenerte. Lo primero que ves al subir, salir del ascensor y dirigir tus pasos por un corto pasillo es una sala con unos ventanales enormes donde el sol te deslumbra, te dan unas gafas de sol, los ventanales llegan del suelo al techo, es un espectáculo, si tienes vértigo lo puedes pasar un poco regular. Te dan una funda para que pongas los pies, así que todo está muy limpio.
Te quedas ensimismado con las vistas, empiezas a reconocer edificios, el día estaba claro y se veía perfectamente, y cuando ya lo has visto y te has recreado te das cuenta de que todo el mundo está buscando la foto perfecta, los abrigos y bolsos van al suelo, y a posar. Nosotros lo rebautizamos, «El mirador del postureo». Vale, yo también me hice la foto. Te vas a hacer la foto de pie, con el edificio Chrysler al fondo, te la vas a hacer sentada, intentando que no se vea el marco de la ventana, te estorbará la gente, y repetirás …. Así hasta que creas que tienes la foto perfecta, por eso lo llamamos el mirador del postureo. Reconocer que las vistas son espectaculares, y las fotos quedan chulas de verdad.
Pero tiene otras salas que son la caña, con efecto espejo reflejan todo y es una chulada.

Desde la planta siguiente ves el efecto espejo que deja imágenes curiosas, y las vistas al fondo. Pasamos más de dos horas en este mirador, entre las atracciones y las vistas el tiempo se te pasa volando, y decidimos ir a comer antes de seguir con la ruta. El primer día no podía ser de otra manera, comimos hamburguesas, las típicas hamburguesas americanas, que aunque sean de una franquicia, la carne es superjugosa.


Veis en la bandeja solo un refresco, porque el resto bebimos agua, allí en todos los sitios te van a facilitar agua del grifo, sin que la pidas, en este tipo de restaurantes, de comida rápida, donde dispensan los refrescos, que te sirves tu solito, hay vasos y unos de los grifos es de agua. Y seguro que a alguno se le está ocurriendo, si junto a la máquina dispensadora de bebidas están los vasos, ¿Por qué pagas el refresco?, o ¿Por qué no te sirves refresco en vez de agua? Nosotros pensamos lo mismo, pero al mirar a nuestro alrededor vimos que la gente no lo hacía, y nos dimos cuenta de que el establecimiento confía. Y lo vimos en otros muchos detalles.
Seguimos nuestra ruta paseando por las calles de la zona, mirando para arriba casi todo el tiempo, en esta zona los edificios son enormes y te maravilla su altura.

Nos tomamos un café y unos donuts en un parque. Y seguimos maravillándonos con lo que nos rodeaba.

Parece que no, pero en esta ciudad caminas y mucho, así que estas paradas para recuperar fuerzas sientan bien.

Nos quedaba un plato fuerte, subir al Empire State. El mítico Empire State, protagonista de otro ciento de películas.
Ya por fuera te llama la atención, ya no es el edificio más alto, con los años lo han superado otros, pero el Empire State tiene algo de magia, será los posos de los años, como el buen vino que envejece bien.
Cuando entras tienes varias cosas para entretenerte, una película que te cuenta como se construyó, zona con fotos de la construcción, vamos que se te pasa el tiempo y cuando llegamos arriba ya era de noche.
Bueno, eran poco más de las 18:00, pero en invierno en Nueva York anochece pronto.
Así que tuvimos nuestra primera imagen de la ciudad de noche e iluminada.
Y al bajar emprendimos el regreso a casa, maravillados por lo que habíamos visto, cansados, pero contentos y dispuestos a madrugar para aprovechar el día siguiente.

Día 3 lunes
Este día habíamos decidido visitar la zona de West Village, es una zona muy chula, pasear por las calles es como estar en una serie, por algo es donde están ambientadas series como «Sexo en Nueva York» o «Friends«, de hecho pasas por los apartamentos donde está el piso de «Friends«, de cualquier modo, y series aparte es muy agradable esta zona porque parece, más que una ciudad un pueblo. Los edificios tienen cuatro o cinco plantas, con sus escaleras de emergencias en las fachadas son una chulada, y tienes cada pocas calles un parque para entretenerte dando de comer a las ardillas. La verdad es que este viaje pasamos muchos ratos con estos bichines.



Si eras de los que seguías Friends, no puedes dejar de acercarte al mítico bloque de apartamentos donde está ambientada la serie, están en el 90 de Bedford Street. Aunque sabes que realmente no se rodaba aquí, era rodada en estudio cerrado, te dan ganas de entrar y subir al piso.
En este barrio no solo vas a encontrar escenarios de series, también curiosidades como la del solar más caro y pequeño de Nueva York. Sí, es el Triángulo de Hess, el terreno más caro del mundo.
Resumo la historia, cuando quisieron remodelar la ciudad de Nueva York, en 1910 empezaron a expropiar edificios con el fin de derribarlos y construir otros, hacer calles más organizadas, etc. Un propietario de un pequeño bloque de apartamentos se negó y luchando por su propiedad consiguió que hoy en este lugar hay una pequeña tienda y este triángulo que es propiedad privada, no pública, de la familia.
Puedes leer la historia completa aquí


Seguimos nuestra ruta camino del parque Washington, un parque con un arco que se construyó para conmemorar el 100 aniversario de la elección de George Washington, es un parque donde puedes tomarte un respiro del paseo

Seguimos hasta Chelsea Market, un mercado con puestos de comida y tiendas curiosas, el edificio antes albergaba una fábrica de galletas, así que el interior es muy curioso de visitar, no te pierdas darte una vuelta por él.

Y seguimos por High Line, es un parque elevado entre edificios que nos llevó desde la zona en la que estábamos hasta el Edge.


Y llegamos al Edge, otro de los miradores que no nos queríamos perder. Si el día anterior en el Summit nos quedamos maravillados con las vistas, y yo lo rebauticé como «el mirador del postureo» por el juego que dan los ventanales y las vistas para hacerte fotos chulas, este diría que es «el mirador del vértigo». No es apto para personas con vértigo, tiene un mirador que sobresale de la planta 100, y tiene una parte con suelo de cristal, imagina las vistas. Está totalmente acristalado, pero es exterior.

El día estaba siendo intenso, y decidimos ir a cenar al famoso Black Tap, famoso por sus batidos gigantes,


Pedimos una hamburguesa y un batido para compartir, decir que estaba todo rico es quedarse corto, el mejor Brownie de chocolate que he comido es el que coronaba nuestro batido, y el otro no tenía nada que envidiar.
Hay dos Black Tap en a ciudad, y tomarte uno de estos batidos es una experiencia que no debes perderte. Las calorías las vas a quemar caminando y caminando por la ciudad.
