Cuando pensamos en Uzbekistán, nos va a venir a la cabeza siempre Samarcanda, Bujará o Khiva, estás últimas en menor medida por ser menos conocidas, pero lo cierto es que Tashkent, la capital, también merece un poco de atención. No te voy a engañar, no vas a encontrar el encanto que yo encontré en ciudades como Bujará, por ejemplo, pero merece un lugar en cualquier viaje.
Tashkent es una ciudad moderna, pero al mismo tiempo verás que está ligada a sus raíces históricas, la ciudad combina grandes avenidas soviéticas, jardines y plazas, con espectaculares mezquitas y madrasas que recuerdan la importancia de Asia Central en la Ruta de la Seda
Aterrizamos en el aeropuerto internacional de Tashkent, de ahí cogimos el traslado a nuestro hotel, Hotel Marwa Tashkent Pool&Spa.
Te comparto lo que nosotros visitamos, y creo que no te puedes perder en tu visita a Tashkent.
Complejo Hazrati Imam

Este conjunto arquitectónico es uno de los lugares más importantes de la ciudad. Actualmente, septiembre 2025, está en obras de mantenimiento/restauración de una parte de sus edificios. La imagen que vemos, es el comienzo del recinto del Complejo Hazrati Imam, el edificio, aún no está visitable, es el futuro Centro de Civilización Islámica.
En este recinto vas a encontrar reunidas mezquitas, madrasas y mausoleos que abarcan desde el siglo XVI hasta el XX, pero lo más especial es que aquí se conserva el único manuscrito original del Corán de Usman, considerado un tesoro histórico y religioso de incalculable valor.
Mezquita Hazrati Imam

En el corazón del complejo, la mezquita es un símbolo de la elegancia del arte islámico en Asia Central. Los altos minaretes y la cúpula turquesa son los que dominan el paisaje, en su interior, por lo visto ya que no pudimos visitarlo, hay amplios salones que por lo que leimos son impresionantes. Viendo el exterior de este y el resto de los edificios, te haces, una idea bastante fiel de lo maravilloso e impresionante que era y que volverá a ser en cuanto finalicen.
Madrasa Barakhan

Construida en el siglo XVI, es otro de los rincones que merecen la pena del complejo,
Evidentemente, al estar cerradas gran parte de las zonas y algunos de los edificios, no pudimos ver mucho. Pero la visita merece la pena, aun en obras, esta es la única parte que se puede visitar, lo que antaño eran las celdas de los estudiantes y/o aulas, ahora se han transformado en tiendas de recuerdos.
Plaza Mustaqillik (Plaza de la Independencia)

Es el centro simbólico de Tashkent y de todo Uzbekistán. Aquí se celebran actos oficiales y transmite el orgullo nacional. En la entrada ves un arco con cigüeñas, símbolo de paz y prosperidad, y en el centro se encuentra el Monumento de la Independencia y la Felicidad, con la esfera dorada que representa el país.
Al pasar por el arco, hay un paseo donde empieza un enorme parque, donde están edificios gubernamentales, que estaba cerrado.
Plaza Amir Timur

Si Mustaqillik es la solemnidad, Amir Timur Square es la vida cotidiana, el corazón vibrante de Tashkent y uno de los lugares más emblemáticos de Uzbekistán. Presidida por la imponente estatua ecuestre de Amir Timur, el legendario conquistador y figura central en la historia del país, en la plaza encontramos un amplio espacio verde con jardines y fuentes.
Alrededor verás edificios icónicos como el Hotel Uzbekistán o el Museo Amir Timur, ambos edificios de gran valor simbólico. Escena de contraste entre lo moderno y lo antiguo. Si puedes visita el Hotel Uzbekistán, es un símbolo del antiguo lujo soviético.

Al atardecer, cuando ya no hace tanto calor, vas a ver cómo familias locales se reúnen en la plaza a disfrutar del entorno, son estas cosas lo que te hace ver el día a día de la ciudad.
Minor Mosque
La Minor Mosque, conocida también como la “Mezquita Blanca” de Tashkent, es uno de los templos islámicos más recientes y bellos de la capital. Inaugurada en 2014, nos sorprendió por su arquitectura moderna inspirada en las formas clásicas del islam en Asia Central. Su exterior, revestido completamente de mármol blanco, brilla con intensidad durante el día y adquiere un aire etéreo al caer el atardecer.

La gran cúpula azul turquesa y los altos minaretes flanquean la entrada, mientras que en el interior los amplios espacios de oración, decorados con caligrafía árabe y detalles geométricos, transmiten una sensación de pureza y paz. Está rodeada por un paseo ajardinado a orillas del río Ankhor, la Minor Mosque es un centro religioso, pero, a la vez, es un lugar de encuentro y contemplación que se ha convertido en un símbolo de Tashkent.
Catedral de la Asunción

La Catedral de la Asunción, en Tashkent, es uno de los templos ortodoxos más importantes de Uzbekistán. Su arquitectura, de estilo ruso tradicional, sus cúpulas doradas y azules te van a ofrecer una imagen imponente en medio de la ciudad.

Construida a finales del siglo XIX, su interior nos sorprendió mucho por lo luminoso, hasta ahora las iglesias ortodoxas que habíamos visitado en otros países, Bulgaria o Rusia, eran oscuras y hasta un poco lúgubres. Esta, en cambio, era muy luminosa, y tenía muchos detalles de cerámica azul y blanca, que le daba un aire actual y acogedor a la vez
Catedral de Alejandro Nevski
La Catedral de San Alejandro Nevski, es otro monumento que refleja la fuerte influencia rusa en la región, es más sencilla que la Catedral de la Asunción. Construida a principios del siglo XX, por la comunidad militar rusa, su estilo ortodoxo destaca por la sencillez de su diseño, con cúpulas bulbosas verdes y una estructura de ladrillo rojo que contrasta con el cielo claro de Asia Central. En su interior, los iconos dorados, las velas encendidas y el aroma del incienso crean un ambiente profundamente espiritual. Aunque menos conocida que otras iglesias ortodoxas, esta catedral posee un encanto especial por su carácter íntimo y su historia ligada a la comunidad militar rusa asentada en la ciudad.
Mercado de Chorsu

Ningún viaje a Tashkent está completo sin pasar por el mercado de Chorsu, el bazar más famoso de la ciudad.
Bajo su enorme cúpula azul vas a descubrir un auténtico espectáculo de colores, olores y sabores: montañas de especias, frutos secos, frutas frescas, pan recién horneado, dulces típicos y hasta puestos de carne y quesos locales.

Lo mejor es perderse entre sus pasillos y dejarse llevar por el bullicio, mezclándote con los locales que hacen sus compras del día a día. Es también un lugar ideal para probar algún tentempié típico y empaparse de la vida cotidiana de Tashkent.

Como moverse en Tashkent
La ciudad es bastante grande, un transporte público muy práctico. Nosotros nos movimos, sobre todo en metro, no solo por comodidad y rapidez, sino porque cada estación es una obra de arte. Te recomiendo usarlo como medio principal de transporte y, además, aprovechar para descubrir su increíble arquitectura subterránea, puedes ver la entrada: Metro en Taskent, Uzbekistán: un museo subterráneo
Otra opción son los taxis, bastante económicos en comparación con otras capitales, pero nosotros usamos, sobre todo Yandex, una opción para moverte por el país muy buena, funciona como Uber. Puedes descargarlo para Android o Iphone.
Si prefieres hacer un recorrido guiado y organizado, te recomiendo este Tour privado por Tashkent que no te va a defraudar.
En civitatis puedes echar un vistazo a otras excursiones que te pueden interesar.
Tashkent nos sorprendió mucho más de lo que esperábamos. Es una ciudad donde conviven lo moderno y lo tradicional, lo soviético, lo europeo y lo islámico, lo monumental y lo cotidiano. Pasear por sus calles y plazas al atardecer, perderse entre los mosaicos de las madrasas, comprar especias o dulces en Chorsu o entrar en una catedral ortodoxa es una experiencia que refleja toda la diversidad cultural de Uzbekistán.
Si viajas a Uzbekistán, no dejes Tashkent como simple punto de llegada o salida: dedícale al menos un día completo y verás que tiene mucho que ofrecer.
