Viajar a Rumanía fue una de las mejores ideas que tuvimos, la teníamos pendiente desde hacía tiempo, y por mil motivos no la conseguíamos encajar, y finalmente compramos billetes y nos preparamos para visitar este fantástico país que superó nuestras expectativas y a la vez nos mostró una cara que nos dejó con un muy buen sabor de boca. En Viajar a Rumanía. 10 Consejos prácticos para viajar a Rumanía te dejo algunos consejillos para cuando te decidas a visitarlo
Rumanía fue un viaje que nos sorprendió de principio a fin. Llegamos con la idea de descubrir castillos y leyendas de Drácula, pero nos encontramos con mucho más: pueblos medievales que parecen sacados de un cuento, iglesias fortificadas que cuentan historias de resistencia, ciudades llenas de vida cultural y una capital que mezcla caos, historia y modernidad. Rumanía es un país moderno, te vas a encontrar con gente agradable, simpática, cálida y acogedora, es un país donde se convive y se fomenta el cuidado y el conocimiento del legado histórico.
Aquí te cuento, día a día, cómo fue nuestra ruta de 7 días por Rumanía, por si estás planeando recorrer Rumanía en pocos días, aquí te dejo mi itinerario detallado, día a día, con todo lo que ver y hacer para aprovechar al máximo este destino tan auténtico de Europa del Este.
Día 1 De Bucarest a Brasov, al corazón de Transilvania
El viaje comenzó temprano, con un vuelo que salía a las 05:45 de la mañana. Llegamos a Bucarest sobre las 10:30 y fuimos directos a recoger el coche que teníamos alquilado, os lo cuento todo aquí, la idea inicial era iniciar ruta y parar en camino en el Castillo de Peles, pero ya sabes, a veces, lo que propones no cuadra. Ese fin de semana era un puente nacional, y el tráfico estaba imposible. Así que tuvimos que ir directos a Brasov, este trayecto que en inicio sería de 3 horas se duplicó y vimos que lo mejor era dejar el Castillo de Peles para el día siguiente.
Tras unas horas de carretera, llegamos al Monasterio Ortodoxo de Sinaia, es un remanso de paz. Fundado en el siglo XVII, aún hoy conserva una comunidad activa de monjes. Su interior está lleno de frescos coloridos y tiene un ambiente de paz que contrasta con la multitud que suele encontrarse en los castillos. Fundado por el príncipe Mihail Cantacuzino en 1695, este recinto fue creado como un homenaje espiritual y una parada defendible en la ruta entre Braşov y Bucarest.

El complejo monástico se compone de dos patios, cada uno con su propia iglesia en estilo bizantino, la Iglesia Vieja (Biserica Veche, 1695) y la Gran Iglesia (Biserica Mare, 1842–1846), y su Campanario, Una parada muy agradable, aunque lo pillamos con una de las iglesias en obras.
Llegamos a Brasov con hambre, hicimos una compra rápida para los desayunos y terminamos cenando en un restaurante local antes de caer rendidos en la cama.

Brasov nos esperaba al día siguiente, Brasov es una de las ciudades medievales más bonitas de Transilvania.
Día 2 Castillos de Transilvania y Brasov

Este día lo dedicamos a visitar algunos de los Castillos más icónicos de Rumanía. Y, como no podía ser de otra forma, empezamos nuestras visitas con famosísimo Castillo de Bran, conocido como el “Castillo de Drácula”. Construido en el siglo XIV como fortaleza defensiva contra las invasiones otomanas, su imponente silueta gótica sobre la cima de una colina ha alimentado la imaginación de viajeros durante siglos.
Aunque en realidad no fue la residencia de Vlad Tepes (el empacador), su aire misterioso y su ubicación estratégica lo convirtieron en la perfecta inspiración para las leyendas de Drácula. La asociación con el conde Drácula proviene en gran parte de la novela de Bram Stoker (1897). Aunque el escritor nunca visitó Rumanía, su descripción del castillo del vampiro encaja de manera sorprendente con el Castillo de Bran, lo que llevó a que el lugar se popularizara como la “morada” del personaje.


Cuando recorres sus salas y pasadizos secretos haces volar la imaginación.

Todo el castillo es una auténtica maravilla, te sientes la princesa de un cuento, y los interiores con esas estufas de cerámica a mí me transportaron a una tarde de invierno frío.
Me veía sentada con un libro en ese banco de madera, calentándome al calorcito de la estufa esperando al Conde Drácula, ah no, que no vivió aquí, mejor espero a mi caballero andante.
Castillo de Peles (Sinaía)
Seguimos rumbo al Castillo de Peles, pusimos rumbo al Castillo de Peles en Sinaia, situada a unos 100 km de Brasov, el Castillo de Peles es un palacio de cuento rodeado de montañas.


El interior es una maravilla, lámparas de cristal, todo forrado de madera, unas alfombras que dan una calidez extrema ….

Construido a finales del siglo XIX por el rey Carlos I, parece sacado de un cuento de hadas. Tiene más de 160 habitaciones, muchas de ellas decoradas con maderas nobles, vidrieras y hasta un sistema de calefacción central (¡todo un lujo para la época!)

Recomendable ir a primera hora, se suelen formar largas colas a la entrada, sobre todo si coincide en fin de semana, como nos pasó a nosotros, intentad evitar esos días, entre semana os podéis encontrar con grupos de escolares, pero será, creo menos multitudinarios.
Castillo de Pelisor

Este castillo es bastante más pequeño que el anterior, pero resulta muy acogedor también, y tiene un encanto especial que le da la decoración art nouveau.
Lo vas a encontrar muy cerca del Castillo de Peles, y aun con los andamios, y que el interior no dice mucho, merece la pena el pequeño paseo para disfrutar del entorno.
De regreso en Brasov, nos dedicamos a recorrer un poco la ciudad.
Iglesia Negra
La impresionante Iglesia Negra, la llaman así porque quedó ennegrecida tras un gran incendio en el siglo XVII.
Es la iglesia gótica más grande del sudeste de Europa y dentro puedes ver una colección única de alfombras traídas desde Anatolia, y también su impresionante órgano monumental, considerado uno de los más grandes de Europa del Este, y por sus vidrieras
La vas a encontrar cerca de la Plaza del Consejo

Plaza del Consejo

Siguiendo nuestro paseo nos encontramos con la Plaza del Consejo (Piața Sfatului), es el corazón del casco histórico. Aquí. en el centro encontramos la antigua Casa del Consejo, hoy convertida en museo, que domina el espacio con su torre del reloj. Hoy la plaza sigue siendo un punto de encuentro vibrante, llena de terrazas, cafés que la convierten en un lugar perfecto para disfrutar del ambiente local.
De hecho, esa noche fue donde aprovechamos y cenamos en un restaurante que nos encantó.

Strada Republic.
Seguimos el paseo por la calle más animada, repleta de cafés y tiendas, donde nos tomamos un helado de postre
Nos faltaron algunas cosillas por ver, te dejo lo que tenía pendiente, pero no nos dio tiempo: la estrechísima Strada Sforii, que en algunos tramos apenas llega al metro de ancho. Fue construida en el siglo XVII como acceso para los bomberos y el Barrio Schei, con sus calles pequeñas y tranquilas y la Iglesia de San Nicolás, la primera catedral ortodoxa de Transilvania. Si te da tiempo date una vuelta y me lo cuentas.
El día había sido largo y lo dimos por finalizado retirándonos a descansar
Día 3 Iglesias Fortificadas
Rumanía está llena de iglesias fortificadas que los sajones construyeron para protegerse de las invasiones otomanas. Salimos de Brasov temprano y fuimos visitando varias en ruta.
Prejmer
La primera que visitamos fue la Iglesia fortificada de Prejmer

La iglesia fortificada de Prejmer es una de esas joyas de Transilvania que te hacen sentir como si viajaras en el tiempo. Rodeada por gruesos muros defensivos y torres de vigilancia, este conjunto medieval —declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— fue durante siglos el refugio de los habitantes del pueblo frente a invasiones y asedios.

Cuando la visitas puedes recorrer sus pasadizos, subir a por las escaleras y asomarte y descubrir las antiguas celdas donde las familias se protegían.


Caminar por este laberinto de piedra es fue una aventura, vas a combinar historia, misterio y la sensación única de explorar un lugar que ha resistido al paso de los siglos. Y si tienes suerte vas a estar como nosotros, solos con todo el recinto para nosotros.
Viscri
un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo, con calles de tierra y casas de colores. Su iglesia fortificada fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y de hecho el príncipe Carlos de Inglaterra tiene allí una casa.

Vas a encontrar una calle con casas paradas en el tiempo, abrevaderos para el ganado en plena calle, y cuidado no pises un pato o gallina, eso en la calle principal, si te pierdes por otros caminos descubrirás más maravillas.


Después de recorrer el imponente laberinto de Prejmer, aun con la sensación de haber recorrido una auténtica fortaleza medieval, nuestra continuaba hasta la siguiente parada, Viscri, y su iglesia fortificada, más pequeña que la de Prejmer pero con un encanto distinto.

La Iglesia fortificada de Viscri se ve más acogedora, las galerías de madera rodean el patio interior, y tiene siete torres que vigilan en silencio el paisaje.

Mientras que en Prejmer uno se maravilla con la magnitud de sus muros y pasadizos, en la iglesia fortificada de Viscri la visita a pararte en los detalles, en visitar la capilla subir las empinadas escaleras para verla desde arriba, la tranquilidad de sus jardines y la sensación de soledad, como en la anterior estuvimos los 4 solos, dejándonos la sensación de que estos rincones de Transilvania no son muy recorridos. Eso para nosotros hizo que todo tuviera un encanto especial

Y continuamos nuestra ruta a Sighişoara, uno de los pueblos medievales más encantadores de Europa.
Día 4 Siguişoara
Por la mañana nos dedicamos a recorrer con calma Sighişoara, una ciudad de calles empedradas, rodeadas de murallas y torres, fue como viajar a la Edad Media. Sighişoara declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los cascos históricos mejor conservados de Europa y un destino que no del que no puedes pasar de largo en tu ruta por Transilvania.
La torre del Reloj

La Torre del Reloj es su símbolo de los muchos que vamos a encontrar en este pequeña ciudad.
Tiene solo 64 metros de altura, pero domina toda la ciudadela y guarda en su interior un museo que cuenta la historia de la ciudad.
El reloj astronómico del siglo XVII, aún en funcionamiento, sorprende con sus figuras mecánicas que representan los días de la semana.
Se puede subir hasta lo más alto debe de ser una experiencia para disfrutar las vistas panorámicas espectaculares de los tejados rojizos y el entorno rural que rodea Sighișoara, nosotros no pudimos subir por estar cerrado.
Plaza de la Ciudadela
En la Plaza de la Ciudadela lo mejor es pararse un ratito a observar las fachadas de las casas renacentistas y barrocas pintadas de vivos colores, y disfrutar de alguna de las terrazas al aire libre.

La plaza ha sido, desde hace siglos, el corazón de la vida social de la ciudad y aún conserva ese aire medieval y acogedor.
Casa de Drácula
Muy cerca se encuentra la Casa de Drácula, famosa por ser el lugar donde nació Vlad Tepes, el personaje histórico que inspiró la leyenda de Drácula.

Aunque hoy funciona como restaurante, por una pequeña tarifa se puede entrar y visitar una habitación decorada con objetos y escenas que evocan la leyenda del conde vampiro, un detalle curioso que atrae a muchos viajeros.
Escalera Cubierta

Uno de los rincones más chulos que nos encontramos en Sighişoara fue la Escalera Cubierta o Escalera de los estudiantes, una pasarela de madera con 175 escalones, construida en el siglo XVIII que, en su día permitía a los estudiantes subir protegidos hasta la parte alta de la ciudad, y ahora sigue perfectamente conservada. Y, aunque tienes otros modos, yo te digo que subas los 175 escalones, recorrerla es casi una pequeña aventura que termina en la Iglesia de la Colina
Iglesia de la Colina
Tras subir las escaleras llegas a la Colina de la Escuela, donde encuentras la Iglesia en la Colina (Biserica din Deal), un de los templo gótico Dedicada a San Nicolás, comenzó a construirse en el siglo XIV y se terminó en 1488, combinando elementos románicos con la elegancia del gótico.
Un dato curioso de la Iglesia en la Colina es que es la única iglesia de Transilvania con una cripta romana bajo el coro.

Antiguo cementerio sajón
El Antiguo cementerio sajón, lo encontramos justo al lado de la Iglesia en la Colina. Está lleno de lápidas antiguas en alemán que revelan los oficios y la vida de quienes formaron parte de esta comunidad germánica en Transilvania.


Nos lo encontramos sin buscarlo, por casualidad lo vimos y decidimos entrar, es como adentrate en un bosque, con tanta vegetación entre sus tumbas y lápidas, nos parece un lugar que hay que visitar, a mi este tipo de cementerios me encantan.
Sighișoara es de esos lugares que te invitan a perderte sin rumbo, recorriendo callejuelas empedradas, descubriendo rincones escondidos y dejándote llevar por la atmósfera medieval que parece detener el tiempo. Nos despedirnos de su ciudadela iluminada al caer la tard y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Cluj-Napoca
Día 5 Cluj-Napoca
Al sía siguiente salimos direccion Cluj-Napoca. De camino nos paramos en Biertan, para visitar la Iglesia Fortificada de Biertan, para hacer una visita, otro de esos lugares, como muchos que nos ibamos encontrando en este viaje, que está detenido en el tiempo.

Esta para da un respiro de carretera y merece la pena.

Lo más curioso quizás sean las puertas de seguridad dentro de la iglesia, que permitían a la comunidad proteger los tesoros y asegurar la fortaleza en tiempos de peligro

A nuestra llegada a Cluj_Napoca nos encontramos con una ciudad muy distinta a Sighişoara o a cualquiera de las ciudades medievales que habiamos visitado hasta ahora. Cluj_Napoca es una ciudad más joven y moderna, tiene un ambiente universitario y cultural bastante marcado, aquí lo hitórico y lo moderno conviven en armonía. Cuando paseas por su centro histórico descubres plazas, iglesias de distintos estilos, elegantes edificios estilo barroco etc. que hace muy agradable la mezcla.
Iglesia de San Miguel

La Iglesia de San Miguel, un impresionante templo gótico cuya torre, la más alta de Transilvania, se divisa desde casi cualquier punto del centro.
Está en la Plaza Unirii
Frente a ella destaca la estatua ecuestre de Matías Corvino, el rey húngaro nacido en esta ciudad, que da aún más carácter al conjunto.

Catedral Ortodoxa de la Dormición

Situada en la Plaza Avram Iancu. Construida en el siglo XX, impresiona por su cúpula central inspirada en Santa Sofía de Estambul y por la majestuosidad de su interior.

Justo al lado se encuentra el Teatro Nacional Lucian Blaga, un edificio de estilo barroco-rococó con detalles dorados y una gran escalinata que lo convierten en uno de los teatros más hermosos del país. Además de teatro, aquí funciona también la Ópera Nacional Rumana, lo que refuerza la faceta cultural y artística de la ciudad.
Cluj-Napoca es un lugar donde uno puede sentir la vida moderna de Rumanía, con sus cafés llenos de estudiantes, restaurantes cosmopolitas y un ambiente nocturno animado. Tras pasar la noche aquí y disfrutar de un paseo entre luces y terrazas, al día siguiente nos esperaba otro de los grandes tesoros de Transilvania: Sibiu

Día 6 Sibiu, la ciudad de los «ojos que todo lo ven»
Si hay una ciudad que llama la atención en Rumanía, es Sibiu, reconocible por las imagenes que hemos visto de sus casas con sus curiosos tejados, con pequeñas ventanas abuhardilladas, que parecen ojos “ojos que todo lo ven”, dan la impresión de que te vigilan y le dan ese aire misterioso que la hace tan especial.

Plaza Grande
El corazón de la ciudad se reparte entre dos espacios monumentales: la Plaza Grande (Piața Mare) y la Plaza Pequeña (Piața Mică), unidas por arcos y pasajes que invitan a pasear sin prisa. La Plaza Grande, rodeada de imponentes palacios barrocos y casas de colores, ha sido el centro de la vida social desde siempre. Muy cerca encontramos la Torre del Consejo, a la que se puede subir para obtener una de las mejores vistas panorámicas de Sibiu.


La Plaza Pequeña, más acogedora y rodeada de edificios con soportales, es el lugar perfecto para sentarse en una terraza y disfrutar del ambiente. Allí encontramos también el famoso Puente de las Mentiras, un puente de hierro del siglo XIX al que se le atribuyen numerosas leyendas: se dice que cruje cuando alguien cuenta una mentira sobre él.
Catedral Ortodoxa de la Santísima Trinidad
la Catedral Ortodoxa de la Santísima Trinidad, otro de los símbolos más reconocibles de la ciudad. Construida entre 1902 y 1906, impresiona por su arquitectura neobizantina, inspirada en la famosa Santa Sofía de Estambul.

La fachada de ladrillo en tonos cálidos y las cúpulas verdes coronadas por cruces ortodoxas llaman la atención desde lejos, pero lo más sobrecogedor espera en el interior: un espacio amplio y luminoso, decorado con frescos y mosaicos de vivos colores que narran pasajes bíblicos y resaltan la espiritualidad ortodoxa.

Además de ser un lugar de culto, la catedral transmite el espíritu multicultural de Sibiu, ciudad donde conviven desde hace siglos distintas comunidades religiosas.
Catedral Evangelica
La Catedral Evangélica es otro de los símbolos de la ciudad, Construida entre los siglos XIV y XV se encuentra en la Plaza Huet. Sus torres góticas, visibles desde muchos rincones de la ciudad te invitan a subir para admirar los tejados con ojos de sus casas desde arriba y al fondo las montañas.

Recorrer Sibiu es pasear por sus calles empedradas, caminar bajo sus pasajes abovedados y descubrir pequeños patios y rincones escondidos, es mirar a los ojos de las casas, esos «ojos que te vigilan«, los mismos que en ese primer momento parecía que te miraban mal, y que ahora, aunque siguen siendo los «ojos que te vigilan» resultan mas amigables.
Finalizaba nuestro día en Sibiu, y tras disfrutar de esta joya sajona, teníamos que continuar con nuestro viaje.
Día 7 Transfăgărășan a Bucarest
Este día se nos presentaba muy emocionante, nuestro viaje finalizaba, y lo ibamos a terminar a lo grande. Para ir a Bucarest ibamos a hacerlo por la legendaria Transfăgărășan, una ruta que decían que es imperdible, y vaya si lo és.

Construida en los años 70 por orden de Nicolae Ceaușescu con fines estratégicos, la Transfăgărășan fue un proyecto titánico: más de 150 kilómetros de curvas imposibles, túneles y viaductos levantados a través de un terreno que parecía indomable.

Empezamos el recorrido rodeados por bosque, hasta que de pronto salimos del bosque y el paisaje empezó a cambiar, poco a poco la carretera empieza a serpentear con curvas que parece que no se acaban nunca.

Empiezas a ver barrancos que te dejan sin respiración, y ponen a prueba tu vértigo, miradores en los que paras y no dejas de mirar asombrado por lo que te rodea, es tan bonito…. casi arriba del todo, con nieve aun en la montaña, sentí un momento de emoción que, de verdad, había tenido en veces contadas.
Es increible la belleza de este lugar, y fue una tremenda suerte encontrarla abierta, ya que está cerrada la mayor parte del año. Casi sin darnos cuenta llegamos al lago glaciar Bâlea, rodeado de montañas otra maravilla.

Continuamos la bajada, sabiendo que aquí también era posible encontrar osos pardos, que se acercan a los márgenes de la carretera.


Estos animales muchas veces se acercan por curiosidad, pero de vez en cuando vienen buscando la comida que algunos turistas les dan, y hay casos de de ataques de los osos a turistas que ofrecen comida o quieren hacerse un selfie con ellos. No debemos olvidar que tenemos que mantener la distancia y disfrutarlos con respeto: al fin y al cabo, estamos atravesando su territorio natural.
Recorrer la Transfăgărășan es un disfrute de cada kilómetro del trayecto, una de las experiencias que no vas a olvidar.
La carretera de Transfăgărășan no está abierta todo el año, suele abrir en junio, pero asegúrate en su web oficial, en google no siempre aparece actualizado, nosotros estuvimos a punto de no hacerlo pensando que esta cerrada.
Día 8 Bucarest y regreso
Este día decidimos madrugar, queríamos hacer las últimas visitas antes de dejar este país que nos sorprendió mucho, y muy gratamente.
No tuvimos mucho tiempo para dedicarle a la capital, pero de lo que vimos nos dejó ganas de regresar.

Palacio del Parlamento
El Palacio del Parlamento de Bucarest es un edificio imposible de pasar por alto, el Palacio del Parlamento. Este edificio es tan grande que cuesta creerlo cuando lo ves frente a frente. De hecho, es el segundo edificio administrativo más grande del mundo (solo lo supera el Pentágono), así que ya te puedes imaginar la escala.

Construido Nicolae Ceaușescu en los años 80, en pleno régimen comunista, y para levantarlo derribaron barrios enteros de la ciudad. Por eso, aunque es impresionante, también tiene un aire polémico: para muchos rumanos es símbolo de delirios de grandeza y de las vidas que costó su construcción.
El palacio tiene más de mil habitaciones, lámparas gigantescas y pasillos interminables, todo decorado con mármoles, maderas nobles y alfombras hechas en Rumanía. Puedes hacer la visita guiada (muy recomendable), nosotros no pudimos hacerla por falta de tiempo, pero por lo que me estuve informando, te llevan por varios salones, escaleras monumentales y hasta un balcón con vistas espectaculares al bulevar Unirii, una avenida que se diseñó para competir con los Campos Elíseos de París.
La verdad es que , aunque no lo pudimos visitar, lo recomendaría, después de visitar el Parlamento de Budapest, creo que esta merece también la pena.
Ateneo Romano de Bucarest
Después de ver el edificio del Palacio del Parlamento de Bucarest, con su estilo soviético, te encuentras con el Ateneo Romano, y te deja helada el contraste.

Este edificio es todo lo contrario, elegante, artístico y con un encanto que enamora. Es una sala de conciertos construida a finales del siglo XIX, y hoy en día es uno de los grandes símbolos culturales de Rumanía, es la sede de la Filarmónica George Enescu
Iglesia Kretzulescu
La Iglesia Kretzulescu es uno de esos rincones que sorprenden en medio del bullicio de Bucarest. Se encuentra justo al lado de la Plaza de la Revolución, rodeada de edificios modernos y monumentos históricos, pero ella se mantiene ahí, pequeña y encantadora, como un pedazo de historia que ha resistido el paso del tiempo. Lo más interesante es que la iglesia sobrevivió tanto a terremotos como a los intentos de demolición durante la época comunista, cuando muchas construcciones religiosas desaparecieron.


Hoy es un símbolo de resistencia y tradición, además de un lugar tranquilo para hacer una pausa entre visitas. Lo mejor, es que no es nada turísitica, a mi me encantó.
Catedral Patriarcal o Iglesia del Padre
La Catedral Patriarcal de Bucarest, también conocida como la Iglesia del Patriarcado o simplemente la Iglesia del Padre, es uno de los templos más importantes de Rumanía. No solo porque es la sede de la Iglesia Ortodoxa Rumana, sino porque es un lugar que combina historia, espiritualidad y una de las vistas que tienes que hacer en Bucarest.


El interior es un remanso de paz: paredes decoradas con escenas bíblicas, iconos ortodoxos y un ambiente cargado de tradición. Nosotros coincidimos con un oficio religiosos, lo que añadió un toque aún más auténtico a la visita. Y lo mejor: la panorámica de Bucarest desde la explanada frente a la catedral.
Bucarest fue a lo que menos tiempo pudimos sacarle, teníamos solo una semana para conocer Rumanía y nos dimos cuenta que ha sido un primer contacto. Y, después de recorrer Rumanía durante estos siete días, podemos decir que Rumanía nos ha sorprendido con paisajes de ensueño, castillos de cuento y pueblos que parecen detenidos en el tiempo.
No nos vamos a olvidar facilmente de la carretera de Transfăgărășan, con su impresionante belleza en la subida, y los encuentros con los osos salvajes saliendo de su hibernación con sus crias, o los míticos ojos de las casas de Sibiu … Rumanía es un destino que deja huella y que hará que quieras volver
Y tú, ¿Conoces ya Rumanía? Si es que no, espero haberte tentado un poco, cuéntamelo si te apetece en comentarios.
