Cuando uno aterriza en Pekín, parece que las únicas dos cosas que hay que ver son la Gran Muralla y la Ciudad Prohibida, y lo cierto es que tiene muchas más cosas que te van a dejar muy buen sabor de boca, te voy a dejar los sitios mejores sitios para visitar, y algunos consejillos para que disfrutes al máximo la visita.

Y te aviso, vas a ver muchos chinos. Muchísimos. Porque si hay algo que hacen los locales con auténtica devoción (además de comer fideos, hacerse fotos y grabarlo todo en TikTok e Instagram), es viajar por su propio país. Así que prepárate para sentirte extranjero entre millones de locales, todos armados con palos de selfie y sonrisas. Los Chinos son muy simpáticos y se ríen mucho, ya lo verás.

Otra de las cosas que te van a sorprender paseando por Pekín o viajando por China en general, y es de lo más divertida y surrealistas, es convertirte, de repente, en objeto de admiración turística. Si eres extranjero y estás visitando atracciones populares, no te sorprendas si un grupo de adolescentes (o una familia entera) se te acerca, sonríe tímidamente… y te pide una foto contigo. Disfruta de tu momento «famoseo»

A veces lo hacen con mucha cortesía, otras directamente se colocan a tu lado y clic, selfie al canto. ¡Ni que fueras una celebridad de Hollywood! La mayoría lo hace por pura curiosidad: fuera de las grandes ciudades, no están acostumbrados a ver extranjeros en persona, así que compartir una foto contigo en sus redes es casi como mostrar que han tenido una experiencia “exótica”.

¿Lo mejor? Siempre lo hacen con una sonrisa y una educación ejemplar. Y si aceptas la foto, se van felices como niños. ¿Lo peor? Que puede que acabes en más WeChat de lo que imaginas.

Templo del Cielo

Otro de los lugares que no nos podemos perder en esta visita a Pekín es el majestuoso Templo del Cielo. No es solo un edificio, es un complejo de templos, es una joya arquitectónica y espiritual que te traslada en el tiempo a la antigua china.

Construido en 1420 durante la dinastía Ming, el Templo del Cielo era el lugar donde los emperadores realizaban ceremonias para asegurar buenas cosechas. Su diseño está cargado de simbolismo: la forma circular de los edificios representa el cielo, mientras que las bases cuadradas simbolizan la tierra. Y sí, todo tiene una razón de ser en la arquitectura china.

La sala de la oración por la buena cosecha, esta sala te deja un poco sorprendido cuando conoces que en su estructura de madera no hay  un solo clavo, es una obra maestra de la ingeniería antigua. Te mueves al Altar Circular, donde los emperadores ofrecían sacrificios al cielo,  te colocas en el centro de la plataforma superior y hablas en voz baja, escucharás el eco perfecto de tu voz. ¡Pura magia acústica!

Otra parte donde ocurre algo mágico es el Muro del Eco. Te colocas en un extremo y otra persona se coloca en el otro extremo y susurras te escucha como si le estuvieras hablando al oído bajito, el sonido viaja de manera misteriosa por el muro, algo que te deja fascinado. 

Y si coincide que algunos visitantes locales se visten con trajes tradicionales de la época, te resultará muy fácil sentirte como un visitante en el tiempo.

No dejes de hacer un espacio en tu agenda para visitar el Templo del Cielo, es uno de los lugares únicos que te vas a encontrar en Pekín. Y en el parque que lo rodea te vas a encontrar ancianos haciendo taichí o bailando, karaoke espontáneo, y más actividad que en una verbena de verano de pueblo.

Palacio de verano

Visitar el Palacio de verano de Pekín es sumergirse en un lugar que es como un cuento de hadas chino hecho realidad. 

No se puede visitar el Palacio de Verano sin conocer un poco sobre la emperatriz Cixí, la mujer que gobernó China desde las sombras durante décadas. Ella amaba este lugar y lo usaba como su refugio personal. No es de extrañar que se gastara parte del presupuesto de la marina en el Barco de Mármol. Muchas de las estructuras que vemos al recorrerlo fueron construidas o renovadas bajo su mandato. ¡Era una mujer con estilo y poder, que dejó en el palacio muchos detalles de su buen gusto, gusto muy chino, pero con clase!

El barco de mármol

Sí, un barco hecho de mármol. Este es uno de los puntos más famosos del Palacio de Verano y, aunque no navega (porque aún no se lo han propuesto), es una obra de arte que te deja maravillado. Fue construido por la emperatriz Cixí, quien usó fondos que originalmente estaban destinados a la marina china. Y no te vayas sin hacerte la foto de rigor, no por nada es la foto que representa Palacio de verano.

El corredor largo

Imagina un pasillo de 728 metros de largo, decorado con más de 14,000 pinturas que representan escenas de la literatura clásica china, paisajes y flores. ¡Es como pasear por una galería de arte al aire libre! Este corredor conecta varias partes del palacio y es perfecto para un paseo relajado mientras admiras la belleza de los detalles. Además, es un excelente lugar para hacer una pausa y tomar un té. A mí me recordó, salvando las distancias al templo de Fushimi Inari-taisha, de Japón. Ambos, distintos, pero aun así un maravilloso pasillo muy pintoresco.

La colina de la longevidad

Si buscamos un mirador perfecto para vistas de 10, la Colina de la Longevidad es el sitio perfecto, vas a tener vista impresionante del Palacio de Verano y el lago Kunming.

Eso sí, prepárate para un pequeño reto físico, la introducción tiene que tener unos tantos escalones, pero créeme, cada uno vale la pena. Dicen que te sientes un poco más joven tras la caminata, yo no sé si fue la caminata el frío o el té de jazmín que me tomé para entrar en calor.

la Colina de la Longevidad tiene alrededor de 300 escalones desde la base hasta la cima, donde se encuentra el Templo del Mar de la Sabiduría.

Pero tranquilo, que no es una subida exageradamente larga, pero sí lo suficiente para que sientas que te has ganado esas vistas panorámicas del lago Kunming y los jardines imperiales.

Lago Kunming

Este lago artificial es tan grande que te hará pensar que estás en la costa. Fue creado para que los emperadores pudieran pasear en barca y disfrutar de un poco de brisa fresca en los calurosos veranos de Pekín.

Si visitas el palacio en verano, no te pierdes un paseo en barca por el lago. Debe de ser como flotar en un cuadro de la dinastía Qing, Además, desde el agua, tendrás unas vistas espectaculares de las colinas y los templos que rodean el lago. Nosotros fuimos en marzo y no había barcas. Lástima, asignatura pendiente para otra visita.

Unos consejos prácticos para esta visita:

  • Llega temprano: El Palacio de Verano es enorme y hay mucho que ver. Si llegas temprano, evitarás las multitudes, y podrás disfrutar de la tranquilidad del lugar. Y créeme, vas a encontrar verdaderas hordas de turistas del propio país en muchos de los sitios a visitar.
  • Usa zapatos cómodos: Vas a caminar mucho, así que deja los tacones en el hotel (a menos que quieras sentirte como un emperador/emperatriz con los pies destrozados).
  • Lleva agua y algo para picar: Aunque hay algunos puestos de comida, es mejor ir preparado, especialmente si visitas en verano.
  • Disfruta del atardecer: Si puedes quedarte hasta el final del día, ver el atardecer sobre el lago Kunming es una experiencia mágica.
  • Ve con ánimo, verás grupos de chinos mayores haciendo tai chi o bailando en el parque, ¡únete! Te echarás unas risas y se reirán contigo, que no de ti.

Hutongs de Pekín

Los hutongs son esos callejones tradicionales de casas bajas que sobreviven al Pekín moderno. El de Nanluoguxiang es uno de los más turísticos, perderse por los hutongs de Pekín es uno de esos placeres que no te esperas, luego no encuentras el momento de irte.

Estas callejuelas, son sus casas tradicionales de patio, es un trozo de la historia que aun sigue viva en Pekín. Aquí te vas a encontrar lo que queda de la China auténtica, la ropa tendida en el patio y la ventana.

Una de las experiencias únicas en los hutong son los baños públicos sin puertas, lo que lees y ves.

En algunos de estos baños compartidos, la privacidad es más un concepto filosófico que una realidad física. Te sientas, saludas al de al lado (si te atreves) y haces lo tuyo… Lo he vivido, y la verdad es que la gente va a lo suyo, te saluda y sonríen, y no te ofrecen un clínex porque hay papel… Es todo un shock cultural, pero también un recordatorio de que aquí la vida comunitaria lo es TODO… incluso en el momento más íntimo.

Caminar por un hutong es como abrir una caja de sorpresas.

Muchos hutongs han sido renovados y ahora mezclan lo tradicional con cafés con estilo occidental, tienditas de diseño, y puestos de comida tradicional, perfectos para una pausa.

Otros siguen igual que hace décadas, resistiendo con dignidad y té verde.

Torre del Tambor y Torre de la Campana

Cerca de los hutongs, se alzan dos guardianas del tiempo: la Torre del Tambor (Gulou) y la Torre de la Campana (Zhonglou). Estas imponentes estructuras no son solo bonitas fachadas: durante siglos, marcaron el ritmo de la ciudad antes de que existieran los relojes de pulsera… o los móviles que vibran cada cinco minutos.

La Torre del Tambor era el gran despertador imperial. Cada mañana, un redoble de tambores anunciaba el inicio del día, mientras que la Torre de la Campana, justo al lado, se encargaba del toque nocturno para cerrar la jornada.

Wangfinjing: calle comercial

Y por la tarde noche, un poco de caos y comida. Wangfujing es la calle comercial por excelencia de Pekín: tiendas internacionales, tiendas de dulces, de donde solo con mirar tienes una subida de azúcar, y todo lo que te puedas imaginar.

Aquí puedes ver la pantalla 3D donde parece que los personajes se salen de la pantalla

Y grupos que se juntan por la noche a bailar, o hacer ejercicio. Cuando las veía, solo podía pensar que de mayor quiero ser como esas señoras.

Puestos de comida para picar.

Templo de Confucio, sabiduría milenaria en los Hutongs

Antes de abandonar la zona de los Hutongs, no debes de dejar sin visitar el Templo de Confucio (Kong Miao).

Construido en el año 1302, es el segundo templo confuciano más grande de China, solo superado por el de su ciudad natal, Qufu.

Aquí no se viene a pedir deseos ni a prender incienso por amor eterno. Este templo está dedicado a la filosofía, a la enseñanza, y a rendir homenaje al pensador más influyente de la historia china. Entre cipreses centenarios y placas de piedra grabadas con los nombres de antiguos eruditos, es fácil entender por qué Confucio sigue siendo tan venerado.

La arquitectura es sobria y elegante, y la atmósfera… completamente opuesta al caos de otros templos más turísticos. Lo mejor: suele haber pocos visitantes extranjeros, aunque siempre habrá algún grupo de escolares chinos estudiando con devoción.

Hasta aquí lo que a nosotros nos dio tiempo a ver en nuestra estancia de tres días en Pekín, no dejes de leer la visita a la Ciudad Prohibida y a la Gran Muralla.

Pekín es mucho más de lo que hemos visto, es una ciudad enorme con mucho que descubrir, ¿ya la has visitado? ¿no? Cuentame, te leo.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)

También te puede gustar:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *