El Puente Carlos es uno de los iconos de la ciudad, en tu visita a esta ciudad seguro que pasas por él al menos en un par de ocasiones. La verdad es que es un precioso paseo, cruzarlo, contemplando su estampa sobre el río, los artistas con sus pinturas o sus sillas y caballetes esperándote para hacerte un retrato o caricatura, los puestos de bisutería donde seguro que querrás comprar unos pendientes o un pasador para el pelo… Sea como sea, es un monumento que enamora y cautiva.
El emperador Carlos IV fue quien puso la primera piedra, en 1357, y aquí ya tenemos una de las leyendas.
Los consejeros indicaron al Emperador que la primera piedra, la iniciación del puente, debía ser en 1357, el 9 de julio, el 7, a las 5:31. Eso debería hacerse así para que el puente durara toda la eternidad. Y no debían ir desencaminados, hasta ahora está en perfectas condiciones.

En el museo del Puente de Carlos, que está junto a la iglesia de San Francisco de Asís, podemos ver la secuencia de números de la fecha y hora de la colocación. El misterio es por ser capicúa.
Otra de las leyendas que envuelven al puente es la leyenda de San Juan de Nepomuceno. Cuenta la leyenda que San Juan de Nepomuceno era el confesor de la Reina, tanto se confesaba la Reina que el Rey, Wenceslao, rey de Bohemia, empezó a mosquearse y cogió a confesor y le interrogó, pero claro, estaba el secreto de confesión, por lo que no pude decir nada. El Rey le mandó castigar para ver si se decidía a hablar, pero ni con esas. Finalmente, Juan decidió hablar, y le dijo al Rey que le diría el secreto de la Reina a la primera alma pura que viera en el castillo, el Rey aceptó, ¿y qué piensas?, pues resulta que la primera alma pura que vio y a la que contó los secretos de la Reina fue un perro, si un perro. Imaginad el mosqueo del Rey cuando se enteró, ¿Qué iba a hacer? Pues con todo, el cabreo ordenó matar a Juan, el confesor, y que lo tiraran al Moldaba.
Aquí empieza la otra parte de la leyenda, unas lavanderas encontraron el cuerpo de Juan porque se lo indicaron las 5 estrellas que brillaban esa noche en el cielo, y se le pudo dar sepultura.
Si nos fijamos en la estatua que hay en el puente, vemos que tiene en su cabeza unas estrellas, las 5 que cuenta la leyenda que brillaban esa noche, a los pies, a la derecha, vemos un relieve de un caballero acariciando un perro y a la izquierda unas lavanderas que simbolizan las que lo encontraron.
Veis que ambas están brillantes de tanto tocarlas, ¿verdad? ¿Cuál acariciaríais primero?
Si habéis contestado que la del perro, según la tradición popular tras la leyenda, significa que sois personas fieles, si pensasteis que la de las lavanderas, ummm no tan fieles. Pero todo esto es leyenda.
Lo que al parecer es cierto, es que el Rey si mandó asesinar al confesor, y lo declararon Santo por no haber roto el secreto de confesión.

Y siguiendo la leyenda hay una tradición que hacer en el puente, cerca de la estatua de San Juan de Nepomuceno hay otra imagen, esta tumbada.

A sus pies, en el suelo, hay un punto dorado, donde debemos hacer un ritual si queremos volver a Praga.

El ritual consiste en posar sobre el punto dorado tu pie derecho, al tiempo que con tu mano izquierda debes poner los 5 dedos en las estrellas de la cruz que hay en el borde del puente y, con la mano derecha, poner los 5 dedos sobre las estrellas de la cabeza del santo, acariciándole la cabeza suavemente con la mano.


No sé si será verdad, pero yo es la segunda vez que vengo a Praga, y como dicen que no hay dos sin tres, he decidido repetir, no me importaría volver a pasear por sus calles y degustar su gastronomía y su cerveza.
¿Y tú qué opinas? ¿Eres de los que crees o no en esas supersticiones?, sea como sea todos hacemos esas tonterías alguna vez, quizá tengan algo de verdad.
