Nuestro crucero había llegado a su fin, habíamos llegado a Asuán.
A Asuán puede llegar en barco, como nosotros, si quieres también puedes empezar el crucero aquí, en tren o avión. Como sea has llegado aquí, y si estás leyendo esto es porque piensas quedarte un par de días, te contamos lo que hicimos y donde nos quedamos a dormir.
Contratamos el hotel en Booking,
Cuando empezamos a planear el viaje, y fuimos viendo todo lo que había para ver y hacer en Egipto fue cuando decidimos ampliar los días al máximo y pasar algún día más en Luxor, os lo cuento aquí y en Asuán hicimos lo mismo. Decidimos alojarnos en la Isla Elefantina, en una Guest House donde estuvimos en la gloria, tanto por el anfitrión como por el entorno.
Las fotos son tal cual, las habitaciones y la terraza. Él vive en la planta de abajo, y en la segunda planta hay dos habitaciones. Y arriba una terraza que es una maravilla. Esa terraza donde alguna noche disfrutamos de una buena conversación con Abuda con un rico Karkadeh
Diario de viaje
DÍA 1, Contacto con Asuán
La isla Elefantina es una pequeña isla que está frente a la ciudad de Asuán. Es el asentamiento de una auténtica comunidad Nubia, no la de la excursión del crucero, que está enfocada solo al turista. Para ir y venir a la isla lo haces con el ferry local, 5 libras por persona, si te alojas en la isla unos de los trayectos no lo pagas, eso si está operativo de 6 a 23:00, fuera de ese horario tienes que contratar una barca privada. El embarcadero está al lado del KFC. Es muy sencillo.
Fue una elección muy acetada, en el momento de contratarlo ya se puso en contacto con nosotros el dueño. Al estar en la Isla Elefantina, teníamos que coger un ferry para cruzar, así que nos dijo que nos recogía él para llevarnos al hotel. A la hora acordada estábamos en el puerto y ahí estaba, esperando con su barquita, nos subimos y nos cruzó a la isla.
Cuando llegamos nos enseñó la habitación, nos enseñó la terraza, y con un Karcade nos explicó como movernos entre ambas orillas, dejamos las mochilas y nos fuimos a dar una vuelta para ir a comer donde nos recomendó, en el paseo vimos que la isla es muy rural, no está asfaltada, las calles son de tierra y los animales están sueltos,

Lo mismo te encuentras con un rebaño de ovejas que un gatito, por cierto la mar de mimoso.


Tras un paseo decidimos ir a comer, en la isla hay varios restaurantes, todos son por el estilo en cuanto a comida y precios, todo muy económico y muy bueno. Este tenía un horno donde te hacía la comida. Te hacían la comida al momento, así que te lo tomas con calma y te deleitas en su terraza con la brisa y con una estupenda cerveza bien fría
Estuvimos un buen rato disfrutando del ambiente, y nos fuimos a descansar un rato. Al caer la tarde cruzamos en el ferry local para conocer un poco Asuán. Dimos un paseo y nos acercamos a su zoco. A lo largo del crucero te van a llevar alguna tienda de perfumes y de especias, los precios, las especias, por lo menos, a precio más elevado que en España. En los zocos, tanto de Luxor como de Asuán vas a ver las mismas y de calidad similar, pero precios mucho más baratos, nosotros lo poco que compramos, curry y Karcadeh lo compramos en Asuán, y genial.
Visita el zoco por la noche, tiene mucha más vida, por el día está cerrado casi todo, y encima hace muchísimo calor.


Tiendas para los locales, que era todo lo que vimos, fue un recorrido muy agradable, no te acosaban, te saludaban, te sonreían y señalaban sus productos, pero nada comparado con el acoso en otras ciudades con más afluencia de turismo.
DÍA 2, Visita a Abu Simbel
Nos levantamos a las 4:00 de la mañana, bajamos a la puerta y nos estaba esperando Abuda, para cruzarnos en barca y dejarnos donde nos iba a recoger una miniván para realizar el trayecto al templo.
El trayecto se hace en un Convoy de varios autobuses y/o minivans por seguridad. El trayecto es de unas 3 horas, pero merece la pena con creces. A mitad de trayecto paras unos minutos por si quieres ir al baño o coger un café. Nos tomamos los bocadillos que nos había dado Abuda para desayunar en el camino.
Cuando llegas te indican por donde entrar y sigues un camino con puestos que estaban cerrados a esa hora de la mañana, caminando por un camino bordeando el Lago Nasser, pensando, donde está el templo? Y de pronto, tras una pequeña curva, aparece como por arte de magia.
Frente a ti tienes el templo más increíble de Egipto, está formado por dos templos, eso casi nadie lo sabe, conocemos por fotos el de Ramsés II, el otro, justo al lado, es el de Nefertari, y son los dos preciosos.
No había casi nadie, llegamos muy temprano y junto al hecho de que este año no había casi turismo era una pasada

Tras un buen rato recreándonos con la fachada nos decidimos a entrar, y si por fuera impresiona por dentro alucinamos. Dos filas de unas increíbles estatuas de más de 20 metros flanqueaban el paso.

Son templos excavados en la roca, así que el interior solo está iluminado por la luz que entra por la entrada principal y en una de las estancias por una pequeña abertura en el techo.

Estábamos en la hora en que el sol iba a iluminar las imágenes. Una hora mística para los antiguos egipcios
El tiempo que pasamos allí se nos pasó volando, fue una experiencia increíble.
Hay que decir, también, que esta maravilla estuvo a punto perderse bajo las aguas del lago Nasser por la construcción de la presa de Asuán. Hubo que desmontarlo piedra a piedra y trasladarlo, un verdadero trabajo que mereció mucho la pena por conservar estas maravillas.

Con la sensación de que acabábamos de estar en un lugar mágico nos subimos en la miniván que nos llevaría de regreso.
La excursión a Abu Simbel es un imperdible, cierto es que no es muy barata.
Puedes hacerla contratándola en el crucero, como nosotros contratando aparte, a nosotros nos la ofreció Abuda muy bien de precio. También tenía otro contacto de un guía local, que nos la ofrecía a muy buen precio, si vas a ir y quieres el contacto escríbeme y te lo paso.
Y también puedes hacerla por libre con transporte local, en ese caso que sepas que te van a poner mil y un problemas, el turismo es una fuente importante de ingresos para el país, tener rutas, como al visita a Abu Simbel, monopolizadas para hacerlas por empresas, es algo que intentan mantener. Nosotros nos lo planteamos, pero por el tema del tiempo, y que cuando leímos que íbamos a combinar autobús y moto carro, aunque nos pareció muy gracioso y estuvimos tentados, recordamos los 50 grados de calor que íbamos a tener y el sentido común venció.
Sea de la forma que sea, hazla, merece la pena, si has llegado hasta aquí, no te lo pierdas, cuando regreses a tu casa y lo pienses te arrepentirás seguro. Recuerda que cuando volvemos lo que nos hemos gastado en este tito de actividades pasa a ser dinero del pasado. Y recuerda, nuestro lema “es mejor vivir con un te acuerdas, que con un te imaginas”
El camino de ida fue prácticamente de noche, el de regreso ya fue de día y pudimos ver el panorama que nos rodeaba
Kilómetros y kilómetros de arena, cuando hicimos el alto en el camino y bajamos, sentimos el aire caliente, estábamos a más de 50°, casi nada.
Llegamos a Asuán y nos fuimos a nuestra isla a tomar algo fresco y descansar un rato. A media tarde fuimos a comer algo al mismo sitio que el día anterior, y cogimos el ferry para ir a conocer un poco más Asuán

Visitamos la Catedral Copta del Arcángel Miguel, es cuanto menos curiosa. El monasterio de San Simeón, no se puede visitar, lo vimos de lejos cuando dimos el paseo en Faluca en el crucero.
Hubo una visita que me quedé con ganas de hacer, ver la Estela del Hambre. Es una grabación en piedra, donde se cuenta la hambruna que sufrió el pueblo en Asuán por la escasez de agua y hace alusión a la isla Elefantina, si quieres saber más aquí, está en la isla Sehel, y el templo de Kalabsha también se quedó pendiente para otra visita.
Esa noche no cenamos, compramos un poco en el zoco, al regresar nos ocurrió una anécdota superchula, al llegar a la isla vimos que había mucha vidilla, según caminábamos a nuestra guest house nos chocamos, literal con unos niños que nos dieron un paquete de tres briks pequeños de zumo,”for you”, nos decían mientras salían corriendo, pos na, los llevábamos en la mano y más adelante un señor que cargaba con un cesto enorme al cruzarse con nosotros sacó dos bandejas de poliespán con 4 pastelitos y nos las dio con una sonrisa de oreja a oreja, “for you”. No podías rechazarlo. Sorprendidos seguimos hasta la guest house. Subimos a la terraza con nuestros mangos y pasteles y zumos, no era la cena más sana del mundo, pero sí original. Cuando estábamos dando cuenta de nuestra original cena subió Abuda y se sentó con nosotros y nos contó que había una boda en la casa de enfrente, por eso el jaleillo que vimos, y era tradición invitar a todos los vecinos, por eso los regalos de comida. Nos habló de la hospitalidad del pueblo Nubio y nos contó muchas cosas. Es un hombre muy interesante, había vivido en Londres dedicándose al turismo muchos años, de ahí su estupendo inglés.
Al día siguiente partíamos para El Cairo, pero de camino queríamos visitar la presa, así que se lo comentamos a Abuda y nos dijo que nos acercaba él a la presa y luego nos llevaría al aeropuerto.
DIA 3, La presa de Asuán
A la mañana siguiente Abuda nos invitó a un desayuno estupendo

Y nos fuimos a dar el último paseo por Asuán
Y al regresar, hasta la hora que habíamos quedado con Abuda nos relajamos en un karkadé.


Con estas imágenes nos despedimos sé la isla Elefantina y pusimos rumbo a la presa, para conocer una obra de ingeniería faraónica y de las más importantes del siglo XX. Tardó más de 10 años en construirse. El fin era almacenar agua por las sequías y controlar las crecidas del Nilo, hay también una central hidroeléctrica que produce luz para abastecer a casi todo el país. En las fotos no se aprecia, pero la base tiene casi un kilómetro de ancho, puedes leer la historia completa, aquí la historia es muy interesante, no dejes de hacerlo.


Nos despedíamos de Asuán mientras llegábamos al aeropuerto, en breve cogeríamos el avión para llegar a El Cairo a dormir, y al día siguiente nos íbamos a Alejandría. Otro capítulo empezaba, te lo cuento aquí
