Cuando escucho el nombre de Viena, no puedo evitar que venga a mi mente las clásicas películas de Sisí, el Gran emperador o similares, el concierto de Año Nuevo, salones de baile engalanados con su suelo de madera y sus lámparas de araña con señoras y señores vestidos de gala y bien encopetados bailando el …

