Situada en el oeste de Uzbekistán, muy cerca de la frontera con Turkmenistán, Khiva es un tesoro de la Ruta de la Seda que parece suspendido en el tiempo. Su centro histórico, Itchan Kala, rodeado por murallas de adobe, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fundada hace más de mil años, Khiva fue un oasis estratégico, lleno de comercio, cultura y arte. Pasear por sus callejuelas empedradas es como entrar en un museo al aire libre, donde los minaretes, madrazas, mezquitas y palacios parecen sacados de un cuento oriental. Cuando paseas por esas calles al atardecer te sientes transportado a un cuento de las mil y una noches o que estás en el escenario de la película de Aladino y que va a aparecer el genio con su lámpara mágica para ofrecerte esos tres deseos

Es un destino imprescindible para los amantes de la historia, los sueños y los viajes con alma. No olvides comprar la entrada combinada para visitar, no solo la ciudad, sino todas las Mezquitas y Madrasas que te vas a encontrar.

LLegamos a Khiva en avión desde Tashkent, donde habíamos pasado un par de días al inicio del viaje. Desde el aeropuerto de Urgench, donde aterrizamos, llegamos a nuestro hotel de Khiva en Yandex, una de las mejores formas de moverte por el país, ya sea en traslados, cortos o un poco más largos. Pero si no quieres complicarte la vida y quieres llevar ya el traslado listo, puedes cogerlo aquí.

Te cuento lo que vimos en esta preciosa ciudad que nos dejó enamorados.

Murallas de Khiva

La muralla de Khiva, rodean el histórico Itchan Kala, barrio histórico, es uno de los símbolos más impresionantes de la ciudad. Construidas en adobe, se extienden por casi 2,2 kilómetros y están salpicadas de torres de vigilancia y puertas monumentales que protegían a la ciudad de invasores durante siglos.

No te pierdas subir a la muralla al atardecer, la mejor hora.

Su color arena combina a la perfección con los edificios antiguos, creando un escenario de cuento oriental. Pasear por sus alrededores permite imaginar la vida en un oasis de la Ruta de la Seda, con caravanas y mercaderes llenando las calles.

Conjunto de Islam Khodja

Este complejo combina una madraza y un altísimo minarete, el más esbelto de la ciudad. Sus azulejos azul y turquesa contrastan con los tonos ocres de Khiva. Desde lo alto del minarete se obtiene una de las mejores panorámicas de Itchan Kala. Es el último gran esfuerzo arquitectónico de la ciudad en el siglo XX y un símbolo de su elegancia infinita.

Amir Turá Madraza

La vas a encontrar al poco de entrar en Khiva, es un elegante ejemplo de la arquitectura islámica uzbeka del siglo XIX. Sus fachadas están adornadas con azulejos turquesas y detalles geométricos que capturan la luz del sol, creando un espectáculo visual. Originalmente, como casi todas las madrasas, se desinó a la enseñanza religiosa, sus patios tranquilos y galerías son un remanso de paz en medio del bullicio de Itchan Kala. Visitarla es zambullirte en la historia y el arte de la Ruta de la Seda.

Mezquita de Juma

Apodada la mezquita del viernes, su sala de oración hipnótica está sostenida por más de 200 columnas de madera tallada, todas distintas, creando un ambiente solemne y fascinante. La luz que se filtra por los tragaluces transforma el espacio en un juego mágico de sombras, casi como un escenario de leyenda.

Mausoleo de Pahlavan

Dedicado al poeta, filósofo y héroe local, este mausoleo es uno de los lugares más venerados de Khiva.

Su cúpula azul brillante y los intrincados mosaicos lo convierten en una joya arquitectónica y espiritual.

Hoy sigue siendo centro de peregrinación y devoción para los habitantes de la región.

Vas a tener que cubrirte para entrar en el recinto, si no llevas pañuelo, te lo dan a la entrada.

Mausoleo de Said Alauddin

El mausoleo más antiguo conservado de Khiva, del siglo XIV. Es bastante más pequeño, comparado con otros, pero tiene unos detalles por los que merece la pena la visita.

Los clásicos azulejos verdes y turquesa hacen una combinación perfecta.

Madraza de Mohamed Rakhim Khan

Construida en el siglo XIX por el propio kan, poeta y mecenas de la cultura, es una de las madrazas más grandes de Khiva. Sus patios y amplias salas, originalmente destinadas a la enseñanza religiosa, muestran la importancia de la educación islámica en la ciudad. Hoy es un museo, es interesante visitarlo para ver las antiguas celdas y a la vez para transportarte un poco al corazón de la historia local.

Palacio Tash Havli

Residencia de los kanes en el siglo XIX, sorprende por su lujo y refinamiento. Sus patios interiores, cerámicas decoradas y celosías de madera reflejan el alto nivel artístico de la época. Cada estancia, desde el harén hasta los salones de recepción, narra historias de poder y elegancia.

Minarete Kalta Minor

El icono inconfundible de Khiva. Su construcción quedó inacabada en el siglo XIX, lo que le da un aire único y robusto.

Cubierto de azulejos verdes y azules, su silueta rechoncha domina el horizonte de Itchan Kala. Imposible no fotografiarlo o fotografiarte con él.

Minarete Islam Khodja

El más alto de Khiva, no te vas a perder, lo vas a ver desde cualquier punto de la ciudad.

Decorado con azulejos turquesa que brillan al sol, subir sus 180 empinados escalones (de 20 a 35 cm cada uno) es casi una escalada, nada más ver la foto de las escaleras, pero la panorámica desde arriba recompensa cualquier esfuerzo.

Si te apetece no complicarte la vida, contratar un tour privado es una muy buena elección.

Conjunto de Allakuli Khan

Un microcosmos del bullicio histórico de Khiva, con madraza, caravanserai y bazar cubierto. Pasear por aquí permite imaginar mercaderes, caravanas y estudiantes llenando de vida las calles de la ciudad en pleno esplendor de la Ruta de la Seda.

Kunya Ark


La fortaleza más antigua de Khiva, donde vivieron los kanes durante siglos. Mezquitas, salas de justicia y habitaciones privadas se encontraban dentro de sus murallas.

Desde lo alto se obtiene una vista completa del casco antiguo, ideal para comprender el poder político y militar de la ciudad.

¿Dónde comimos en Khiva?

Una de las cosas que me llamó la atención en algunos restaurantes era el Topchan. Es un mueble de exterior, muy típico en la zona de Asia Central, es una cama mesa, caben unos 8 adultos, te sientes como un antiguo romano, comiendo semi-tumbado.

En un principio nos sabíamos muy bien como sentarnos, con las piernas cruzadas, con las piernas estiradas… Luismi, que mide 1,90, no sabía donde meter las piernas. La experiencia fue buena, una vez encontrada la postura lo disfrutamos mucho.

Cierto que el entorno tranquilo y relajado ayuda mucho.

También unido a que este restaurante que es también Hostel, nos permitió descansar un rato largo disfrutando del entorno tranquilo con un estupendo Ayran, aparte de su deliciosa comida.

Pasamos unas horas estupendas, comimos de maravilla, y de precio genial, al estar fuera de las murallas, es más económico. Os dejo la situación por si os apetece aventuraros, seguro que no os defrauda.

¿Dónde dormimos en Khiva?

Después de mucho dudar, nos decantamos por un hotel fuera de las murallas. Este hotel, Khiva Residence Hotel, estaba a 5 minutos caminando de la entrada al centro histórico, Itchan Kala, era un poco más económico y tenía piscina, que en los días de calor nos vino muy bien. Las instalaciones tal cual las ves en la web, reservamos en su propia web.

Mapa Khiva

Pasamos dos días enteros en Khiva, el primer día contratamos este Tour privado por Jiva, que nos puso en situación tanto geográfica como histórica, lo que resulta genial, y ya, al día siguiente, nos movimos por libre disfrutando un poco más la ciudad.

Visitar Khiva es como abrir un libro de Las mil y una noches. Cada rincón tiene un aire de misterio y encanto, de día te van a encantar sus colores, tonos, arena espectaculares y su arquitectura que no vas a saber donde mirar. Al caer la tarde, ahí va a empezar la magia, cuando el sol vaya bajando y tiñendo de tonos anaranjados lo que eran color arena, es una preciosidad. Al anochecer, cuando las luces se van encendiendo, al pasear por sus callejas te vas a sentir en un escenario de fantasía. Es una ciudad que te transporta a otra época y se queda grabada en la memoria para siempre.

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