¡Este año decidimos aventurarnos en las profundidades de Vietnam! Habíamos oído tantas maravillas de este país que pensamos: «¿Por qué no?». Bueno, os cuento nuestro diario de viaje, con todos los detalles emocionantes y no tan emocionantes de estos 15 días.
Comencemos:
Diario de viaje en Vietnam
Día 1. Viaje a Vietnam
El gran día por fin llegó, y estábamos más emocionados que un gato en una pescadería. Nuestro vuelo salía de Madrid hacia Doha a las 16:05. Llegar al aeropuerto con un par de horas de antelación es más que suficiente, a menos que te entretengas con las tiendas duty free.
Decidimos volar con Qatar porque, al parecer, son muy buenos en esto, y dicen que los aviones y el servicio a bordo es bastante bueno. El precio era parecido al de otras aerolíneas, y solo teníamos un pequeño transbordo a la ida de dos horas y otro de 18 horas a la vuelta. El del regreso no nos preocupaba tanto porque Qatar tiene un programa especial para escalas largas. Te ofrecen hoteles más baratos, excursiones a la ciudad, ¡y quién sabe qué más! Así que, decidimos comprar ese billete y lanzarnos a la aventura.
Volando con Qatar, te sientes como si estuvieras en una película de lujo, aunque claro, el vuelo es largo y los asientos no son precisamente tronos de reyes. Pero bueno, al menos los asientos son un poco más anchos y te dan un poquito más de espacio para las piernas. También tenían un entretenimiento bastante decente.
Ya a la hora de la salida, nos sirvieron el primer aperitivo, una bebida y una bolsita de snacks. Yo pedí una copa de vino, pero Luismi, sin embargo, decidió ir un poco más allá y pedio una copa de espumoso. ¡Porque las vacaciones empiezan con burbujas! El espumoso estaba tan bueno que hasta me planteé si podía pedir una caja para llevar.
Después de eso, nos trajeron la comida, con dos opciones para elegir. Yo, obviamente, me lancé de cabeza al arroz con pollo y otro vino para hacerlo más sofisticado.


Y para terminar, un café y, ¿por qué no?, un Gin Tonic para celebrar que estábamos en modo vacaciones. Si me apuran, diría que podría acostumbrarme a esta vida de lujos en el aire. Yendo en clase turista, la selección de bebidas y cócteles es mucho mejor que en otras muchas compañías aéreas.

Dormimos un poco, y cuando nos dimos cuenta, ya estábamos aterrizando y nos despertaron con un desayuno. Un pequeño pastel de pollo (que, para ser sinceros, no parecía muy pollo) con otra bebida. Esta vez, decidí cambiar el vino por un café.
Llegamos a Doha con 2 horas para el próximo vuelo, y se nos pasaron volando. El aeropuerto es gigante, pero sabíamos que teníamos que embarcar en una hora, así que tuvimos justo el tiempo suficiente para hacer el cambio y subir al siguiente vuelo. A la hora, ya nos estaban sirviendo otro desayuno. Pedí otro café y un zumo.


Teníamos dos opciones para elegir, pero para ser honesto, ya no recuerdo cuáles eran. Lo único que importaba en ese momento era que la comida seguía fluyendo, como una cascada de sabores en el cielo.
Dia 2, Llegamos a Hanoi
Las 6 horas que nos separaban de Hanoi se pasaron volando, y aterrizamos en el aeropuerto de Noi Bai. Bajamos del avión, pasamos por el control de inmigración y cambiamos algo de dinero para ir al centro. Fue un trámite rápido porque no necesitábamos visado, así que en menos de lo que canta un gallo, estábamos fuera.
El tema del cambio de dinero es importante. Cambiamos una buena cantidad en el aeropuerto porque al día siguiente nos íbamos a SAPA y no queríamos preocuparnos por cambiar en las joyerías del lugar. Y nos dieron un cambio bastante decente ya que, como no tienen carteles con el cambio oficial, puedes negociar el tipo. Eso sí, prepárate para sentirte como el Tío Gilito durante unos días con ese fajo de billetes.

Hanoi nos recibió con un soplo de aire caliente y varias personas que nos ofrecían tarjetas SIM o taxis. Teníamos claro que compraríamos la tarjeta SIM en el aeropuerto, y la compañía era Vietel. Habíamos leído que era la mejor, pero quién sabe, podría haber sido una conspiración de los vendedores de SIM. Ya que la ofertaban en el mismo stand donde nos cambiaron el dinero, hicimos un 2×1.
Con datos en el móvil y dinero cambiado, solo nos quedaba decidir cómo ir al centro. Teníamos opciones:
- Minivan Taxi: Te preguntan por el hotel, y la minivan va parando en todos los hoteles de la gente que la coge. Por solo 10€, puedes hacer nuevos amigos turistas mientras llegas a tu destino.
- Taxi: Decidimos pasar de esta opción. Había demasiados rumores de estafas, y no estábamos dispuestos a financiar unas vacaciones de lujo para el conductor del taxi.
- Grab: Si eres un grupo de personas, esta es la opción. Y no, no estamos hablando de agarrar cosas al azar, es el símil de Uber que opera en los países del sudeste asiático.
- Autobús Exprés 86: Esta era la opción «low cost». El billete costaba unos 1.10€, pero podías esperar 55 minutos, considerando el tráfico vietnamita. Claro, los taxis y las minivan también tenían problemas de tráfico, así que el autobús exprés 86 era la opción más recomendable. Para llegar a la parada desde la terminal internacional, tenías que seguir hacia la izquierda, cruzar dos carriles de coches y buscar indicaciones en las columnas. Había un autobús cada 25 minutos, más o menos. Nosotros éramos 4, así que optamos por el Grab, porque, ¿quién quiere esperar cuando se pueden tener aventuras en la ciudad?
Llegamos a la puerta de nuestro hotel, entramos, y desde el primer momento, nos recibieron maravillosamente. Después de darles nuestros pasaportes, nos trajeron una bebida, una toalla fría para las manos y un plato de fruta. En ese momento, me sentí más importante que el presidente de algún país pequeño.
Nuestro hotel era de gama media, no de lujo, pero no nos importaba. Registrados y refrescados, estábamos listos para explorar el barrio. Nos alojamos en el Old Quarter, y fue una elección acertada. Tiendas, restaurantes, animación día y noche, y motos, muchas motos.

El primer contacto con las calles fue como lanzarse a una montaña rusa. Había tantas motos que podrías haber pensado que estábamos en una versión asiática de Mad Max. Los pitidos de las motos eran la banda sonora de la ciudad. Cruzar la calle se convierte en un acto de fe; simplemente avanzas y confías en que te esquivarán. Si no te esquivan, bueno, al menos tienes una anécdota para contar cuando vuelvas a casa.
Este primer contacto puede ser un poco abrumador, pero es parte de la esencia de Vietnam, un caos de tráfico con un toque de encanto. Te acostumbras rápido, o al menos eso intentamos convencernos a nosotros mismos.



Era tarde, así que no hicimos mucho más. Tuvimos un primer contacto con los puestos de comida y fruta que veríamos mucho más en otros lugares. Paseamos por calles sin rumbo y, sin darnos cuenta, nos encontramos en un mercado local. Y así, con el estómago vacío y un poco cansados, decidimos que lo mejor era cenar en uno de esos restaurantes con diminutas sillas de plástico y retirarnos a descansar. La aventura apenas comenzaba.
Día 3 Hanoi y noche en tren a Sapa.
Este día nos levantamos temprano y nos zampamos un desayuno de cuidado, lo teníamos incluido en el precio de la habitación y fue estupendo, te hacían al momento huevos o tortilla con lo que quisieras, y también tenías el famoso Pho para desayunar, es un caldo con fideos y algo de vegetales que está de rechupete, aparte de frutas, menudos platos de fruta nos zampábamos de buena mañana con el Pho o la tortilla. Salíamos con las pilas bien cargadas.
Nosotros solemos desayunar fuerte y luego no comer hasta las 18:00 o 19:00 que ya cenamos, si acaso un café a medio día o algo de fruta, que en estos países está que te mueres. En Vietnam fue todo un descubrimiento el café, está muy rico. Si eres de los que, como a mi, os gusta el café preparaos, vais a disfrutar, solo o con algo de leche, o con un poco de leche condensada, fuerte, oscuro… una delicia.
Con las pilas cargas empezamos lo que teníamos previsto para ver ese día en Hanoi.



Fuimos caminando, así vimos otra parte de la ciudad que no conocíamos, y nos dirigimos hacía nuestro primer punto.
Pagoda de Tran Quoc:
Esta pagoda es la abuela de todas las pagodas, tiene una torre de 11 niveles que ha visto pasar de todo, se construyó sobre el 540, así que hazte a la idea. Pero es una parada par los amantes de la espiritualidad, o solo si quieres encontrar un entorno precioso y tranquilo.



No pensamos encontrar la iluminación espiritual rodeado de tranquilas aguas y árboles que parecen contar chistes entre ellos. Ni una sesión de meditación con los patos que nadan en el Lago Oeste, pero eso si, estos personajes son expertos en zen!.
Pero en serio, la Pagoda de Tran Quoc es un lugar fascinante. Su arquitectura antigua y las estatuas budistas te transportan a un mundo de serenidad y reflexión. Además, la ubicación en una isla hace que la visita sea aún más especial. La Pagoda de Tran Quoc es la elección perfecta para empezar la mañana! Aquí, la iluminación espiritual viene con una sonrisa garantizada.
Nosotros salimos regenerados. Y camino al siguiente punto de nuestra ruta, Mausoleo de Ho Chi Minh, no entramos, lo vimos solo desde fuera, era el único día que íbamos a dedicar a esta ciudad y no entraba en nuestros planes presentar nuestros respetos a Ho Chi Minh, que fue un personaje histórico y gran líder de la ciudad en la historia del país.

Pero si vas a estar un par de días esta visita no está mal hacerla, no solo por el mausoleo en si, si no por lo el resto de construcciones que tiene para ver, por ejemplo la Casa de Ho Chi Minh, que curiosamente es una casa muy humilde, «El tío Ho», como le llaman en Hanoi, no quería vivir en el palacio presidencial, tras la liberación de los franceses, así que vivió en los dormitorios del servicio hasta que se hizo esa casita, donde vivió mas de 10 años hasta que murió. Esa si que es una historia de un dirigente con valores. Una curiosidad del tío Ho, es que le encantaban los peces, y lo primero que hacía al levantarse era ir al lago que hay junto a la casa y dar de comer a los peces. La verdad es que los jardines si pensábamos verlos, pero una de nuestras compañeras llevaba pantalón corto y no nos dejaron pasar, así que ya sabéis, rodillas cubiertas y hombros también. Por cierto, es gratis entrar, así que aprovechad.
Paseando por delante nos hicimos una idea y seguimos hasta El templo de la literatura, el lugar donde los conocimientos se vuelven tan sagrados como un meme viral en las redes sociales! Este lugar es como un verdadero «templo del conocimiento» en medio del caos moderno.



El templo de la literatura, que está dedicado a Confucio, fue la primera universidad de Vietnam, se inaugura en 1070, se estudiaba chino, filosofía, literatura… Este recinto que está abierto desde las 8:30 a 11:30 y de 13:30 16:30, vete en la primera franja, que luego hace un calor bestial, cuesta 30.000 Dong, es poco más de 1€.
Y es una chulada, las antiguas puertas y los techos adornados hacen que te sientas como si hubieras retrocedido en el tiempo, ¡hasta podrías encontrar a Confucio tomando un café en una esquina! (Bueno, no literalmente, pero si sentirás su influencia, o será el calor, por que hacía mucho calor ese día)
La verdad es que el recinto invita a meditar, caminando por los patios tranquilos y sombreados, mientras las estatuas de sabios antiguos te miran con expresiones sabias (o al menos eso parece).
Dicen que El templo de la literatura es el lugar perfecto para los que buscan un poco de cultura, pero si soy sincera a mi me encantó por su arquitectura y su entorno, esa vegetación tan cuidada y preciosa me hacía pensar continuamente como conseguir que en mi terraza lucieran así de hermosas mis plantas.



El Templo de la Literatura es el lugar perfecto para mezclar un poco de conocimiento con risas. No importa si eres un amante de la literatura o simplemente alguien que busca una buena historia que contar, este templo te ofrece todo eso y más. ¡Así que adelante, ve a explorar y prepárate para desafiar tus neuronas y, quién sabe, tal vez incluso descubrirás la respuesta a la pregunta definitiva: «¿Por qué los chistes malos son tan buenos?».


Al finalizar la visita nos tomamos un café, pero no un café cualquiera, un café de huevo, que ahí es nada.
Imagina un expreso vietnamita rico y oscuro, pero luego échale una capa de espuma de huevo batido, queda como una nube esponjosa de alegría. ¿Listo para la comedia? La primera vez que lo ves, es como si tu café hubiera decidido hacer un espectáculo de magia, ¡pues el huevo parece desafiar las leyes de la física al flotar en la parte superior!

Cada sorbito es una experiencia de sabor, con el expreso amargo y el huevo dulce y suave bailando en tu boca como un baile de enredos. Es como si tu lengua estuviera en una fiesta sorpresa y todos los sabores estuvieran invitados. Es un placer para los sentidos, una experiencia que hay que vivirla.

Y la del café de coco no se queda atrás, otra fiesta en tu boca que te hace transportarte al caribe, imagina el café expreso vietnamita, negro y potente, le echamos una dosis generosa de leche de coco, cuando lo pruebas es como si hubieras montado una clase de salsa en tu boca, una pasada.
Vamos, que este café es un viaje al Caribe, las sensaciones son únicas, fijo que me lo prepararé algún fin de semana de esos que llueve y hace frío para rememorar el viaje y las sensaciones vividas esa mañana en Hanoi.
Después de tan merecido descanso nos fuimos caminando a Mercado Dong Xuan, este mercado es ideal para hacer compras, y si te pilla la hora de la comida o la cena puedes picar algo también. Nosotros fuimos por la tarde, así que el edificio interior estaba cerrado, pero la calle de tenderetes que estaban montando según caía la noche era increíble, vamos, de todo para todos. Y que decir de los puestos de frutas.
Nuestra siguiente parada sería la calle del tren, no la estación de tren, que también vamos a ir, la calle del tren. Es una calle por donde cruza la vía del tren, las casas están pegadas, pero literal, a la vía, y como pasa el tren, pues los vecinos han visto el negocio, ponemos unas sillitas, nos compramos una cafetera y una batidora para hacer zumo y listo.


Y los vecinos se turnan en atender a los visitantes que acuden a ver pasar el tren, un café, un zumo, un sombrerito de recuerdo, etc. No vimos pasar el tren, quizá no tuvimos paciencia o que de pronto nos pareció un poco tonto estar esperando para ver pasar un tren, y nos marchamos a buscar donde merendar/cenar, que habíamos perdido un poco la noción del tiempo con la comida ese día.
Para cenar ya habíamos oído hablar de un local donde solo sirven un plato, Bun Cha, es muy normal en Vietnam que un local o puesto prepare solo un plato, puedes coger otros platos en el puesto de al lado o conformarte con el plato del local, que suele ser bastante abundante.

En este caso íbamos a comer el Bun Cha, que es una sopa hecha a base de verduras y salsa de pescado con carne de cerdo y albóndigas hechas a la barbacoa. Lo sirven en un bol de fideos de arroz, rollitos fritos de cangrejo de mar (nem cua be), salsas y una guarnición de hierbas, y te añaden de forma opcional un rollito.
Esta noche nos íbamos a Sapa en tren, ya habíamos quedado desde España con nuestra guía del tour en Sapa cuando llegásemos para pasar dos días con ella.
Nos dirigimos al hotel a recoger nuestras mochilas, y en este país, la amabilidad es contagiosa. Claro, entendemos que somos turistas y que el turismo es como el pan de cada día aquí, pero hay detalles que hacen que te sientas como la realeza. Por ejemplo, cuando entramos para recoger nuestras mochilas, nos recibieron como si fuéramos los protagonistas de una película, preguntándonos si necesitábamos una ducha o algo así. Les dijimos que no, que estábamos de maravilla, y en respuesta, nos ofrecieron unos dulces que estaban tomando ellos y nos dieron una botella de agua a cada uno para nuestro viaje. En resumen, nos enamoramos del hotel y de su personal.
Fuimos caminando a la estación, estaba relativamente cerca del hotel, habíamos comprado los billetes de la compañía ET Pumpkin a través de Bookaway, algunos blogs y grupos de whatsapp habían hecho mención de esta joya oculta para mi, y no exageraron ni un poquito. Eso si, recomiendo buscarlo con tiempo, no vaya a ser que acabes viajando en el tren de los deseos imposibles, o peor el de los horrores. Llegamos a la estación con 90 minutos de adelanto, teníamos que llegar una hora antes de que saliera el tren, para que nos dieran los billetes. La estación de Hanoi no es el Palacio de Versalles, entras y encuentras en el vestíbulo las taquillas y una sala de espera, preguntamos allí y todo lo que entendimos era que subiéramos a la sala de espera de la planta de arriba.


Subimos y, sorpresa, no había un alma, una sala grande, con sillas más o menos cómodas y nosotros. Como faltaba tiempo aún nos sentamos, pusimos a cargar los móviles, y encendimos un par de ventiladores, ya que el aire acondicionado brillaba por su ausencia y el calor pastoso se hacía notar. Fue pasando el tiempo, nosotros más mosqueado que un pavo en noche buena, bajamos de nuevo a preguntar y nada, que esperásemos arriba. Al cabo del rato recordamos que había un número de teléfono en el billete, y lo metimos en el móvil y voilà, tenía whatsapp, preguntamos donde nos teníamos que dirigir para canjear el cupón por los billetes y respondieron con una fotografía del mostrador donde quince minutos antes de la salida llegaría una azafata de la compañía y nos canjearía el cupón (Ver foto arriba a la derecha. El mostrador derecho era el de nuestra compañía). Vale, ahora estaba más claro el tema.
Cuando faltaban 15 minutos para las 22:00 vino algo más de gente y subió un chico con traje, que se puso tras el atril y nos canjeó el cupón y nos acompañó al tren. ¡Bien, estábamos admitidos en la liga de aventureros ferroviarios!

Menuda sorpresa no llevamos, si os animáis a reservar tren como nosotros, debéis saber que los trenes que hacen estos recorridos tienen varios vagones, y cada vagón es de una compañía privada, es decir, que cada uno es distinto, según el precio vas a tener una clase de vagón u otra. Puedes ir sentado, en 1ª o 2ª y puedes coger compartimento de literas de 2, 4 o 6 pasajeros. El baño el compartido para todo el vagón. Tienes enchufe en cada litera, modelo europeo, y una cesta de bienvenida con unas botellas de agua, fruta y alguna chuche. Vas a encontrar un edredón en cada cama, creedme que os hará falta a lo largo de la noche, el aire acondicionado no se puede apagar (o no encontramos los controles), y está lo suficientemente alto para que un pingüino tenga un viaje cómodo.


Habíamos reservado el tren para ir los cuatro en un compartimento, la verdad es que el tren fue una maravilla, no es lo más cómodo del mundo por los movimientos, pero al menos estás estirado y hasta dormimos unas horas, yo con mi jet lag un poco menos que el resto, pero lo pasamos genial.
Hasta tenía en cada vagón una fuente de agua caliente y fría para hacerte un té o el café de la mañana. Yo no sé si es filtrada o no, pero los 4 nos tomamos un café de esos instantáneos que nos dejaron y no tuvimos problemas. Cuando llegas al tren y entras al vagón esperas encontrar algo más decadente, pero la verdad es que estaba genial, el baño para todo el vagón, pero se conservó bastante limpio todo el recorrido.

La noche se nos pasó volando, entre chascarrillos y risas, y por la mañana nos vinieron a despertar, el tren te deja en Lao Cai, que está a unos 45 minutos de Sapa. El mismo revisor que te despierta te ofrece el transporte a Sapa, la verdad es que desconozco el precio del bus público, más barato, seguro, pero quizá por pereza o que estábamos aún en los brazos de Morfeo, cogimos el Mini Van que nos ofreció el revisor.
¿Quieres vivir nuestra aventura en Sapa? sigue aquí

HOLA,
PODRIAS INDICARME EL NOMBRE DE LOS HOTEES DONDE ESTUVISTE
ME HA PARECIDO MUY UTIL TU DIARIO
Buenas tardes,
No suelo dejar los nombres de los hoteles donde nos alojamos, más por despiste que por otra cosa jeej, suelen ser de gama media, y eso en la zona de Vietnam y otros países del sudeste asiático, son casi de lujo.
En Hanoi nos quedamos en el Lavander Central Hotel, y en la habitación más económica, que no tenía ventana jejej.En Tam Coc, el Tam Coc Banana Bungalow, en Hoi Han el Hoi An Blue Sky Boutique Hotel… suelen ser de este estilo, los reservamos en Booking, y al reservar tantas veces ya somos nivel «Genios 3» lo que hace que salgan más baratos, te hagan den una habitación superior, desayuno gratis y esas cosillas jejej