Cuando planeamos este viaje nos dimos cuenta de que con los días que teníamos podíamos hacer una escapadita a Alejandría, y durante un par de días visitar la ciudad en la que estuvo una de las 7 maravillas del mundo antiguo, el mítico faro de Alejandría y la antigua biblioteca, que era una de las más grandes del mundo antiguo. Evidentemente, nada de esto se puede visitar ya, pero sí tiene cosas interesantes para pasar al menos 48 horas en la Ciudad. Nos animamos y lo añadimos a nuestro programa.

¿Merece la pena visitar Alejandría?

Alejandría, es una ciudad que nos sorprendió, donde se mezcla a la perfección lo antiguo, con lo nuevo y con una vida costera que nos dejó sorprendidos.

Estábamos terminando nuestra estancia 2 días en Asuán, e íbamos a empezar la nueva etapa de 2 días en Alejandría. ¿Te animas? Vente con nosotros un rato y te lo cuento.

Día 1 en Alejandría

La historia comienza cuando aterrizamos en El Cairo tras el vuelo desde Asuán. Nuestro plan era sencillo: cenar algo rápido y descansar para madrugar al día siguiente. Pero como suele suceder en los viajes, la vida tenía otros planes para nosotros.

Al llegar vimos cerca del hotel un puesto callejero que tenía buena pinta donde estaban haciendo “Pizza Egipcia” y tomamos nota mental de al registrarnos bajar a por un par de trozos. Al subir nos dijeron que habían tenido un problema con nuestra reserva y que nos iban a llevar a otro hotel de las mismas características a unos metros. Fuimos hacia allí y bueno, sí, a simple vista, el hotel era muy similar. Nos asignaron la que nos aseguraron era la última habitación disponible. Al entrar, no nos pareció nada fuera de lo común. La noche avanzaba, y como al día siguiente nos esperaba una madrugada, mi amigo Luismi salió a buscar esas «Pizzas Egipcias» mientras yo me iba a dar una ducha.

Justo cuando Luismi salió y cerró la puerta detrás de él, se dio cuenta de que había dejado la tarjeta dentro. Pero cuando intentó abrir la puerta, se dio cuenta de que algo iba mal: la cerradura estaba rota, y la puerta no cerraba. De vuelta en recepción, le aseguraron que no había más habitaciones disponibles y que no debíamos preocuparnos, que nadie entraría en nuestra habitación durante la noche. La historia se ponía interesante.

Ay madre, ¿qué hacemos?, las alternativas eran pocas, eran casi las doce de la noche, estábamos en El Cairo, en la zona del Museo Egipcio, no eran horas de ponerse a buscar un hotel, y encima mañana nos íbamos a Alejandría, así que …. Vete a por la Pizza para cenar y vemos. Cuando salió, mi plan de ducharme se pospuso, evidentemente, y me puse a mirar como podría atrancar la puerta. La cama pesaba mucho y era muy grande, correr el armario era inviable, pero ¿el mueble aparador donde dejar las maletas? Lo moví un poco y vi que pesaba bastante, de esos de madera maciza que son tan feos que dan hasta miedo, pero pesados, que ahora era lo que quería ajajá

Cuando llegó Luismi se lo conté y cerramos la puerta, la atrancamos con el mueble, puse las mochilas encima y bueno, si alguien por accidente intenta entrar, al tener que hacer esfuerzo, con el ruido nos despertaremos, pensaba yo….

Y recién duchados, y con la barriga llena nos dispusimos a dormir, y dormimos, como unos bebés, tanto que llegamos tarde a la estación y coger el tren siguiente.

En retrospectiva, a la pregunta ¿Es seguro caminar por Alejandría? podemos decir que nos sentimos seguros en todo momento durante nuestro viaje. Paseamos por las calles de El Cairo de noche sin sentir miedo ni inseguridad. Aunque la picaresca y los intentos de timo son comunes, la violencia es rara. En este pequeño hostal, nos aseguraron que nadie entraría en nuestra habitación, y tenían razón.

El viaje a Alejandría fue cómodo, los trenes, aunque no eran de última generación, eran cómodos como los antiguos Talgos. Además, un camarero pasaba regularmente ofreciendo bebidas y café con bollos por el módico precio de 1 €, lo cual nos salvó de un desastroso inicio de día.

Y es que en los viajes, las mejores anécdotas suelen ocurrir cuando menos te lo esperas.

Llegamos a Alejandría, cuando bajamos del tren y salimos de la estación vimos que los alrededores de la estación eran tan caóticos como el de todas. Mucha, muchísima gente, cargados de bultos enormes, el mercadillo típico al las calles que lo rodean, y más gente… hacen que parezca una ciudad caótica. A ver, un poco lo es, pero no tanto como lo parece justo al salir de la estación. Nos movimos para salir de esa zona y pedimos un Uber que nos llevara al hotel a dejar las mochilas, la estación estaba a unos 45 minutos caminando. Cuando nos dejó en el hotel vimos que la entrada se hacía por un enorme edificio de apartamentos y oficinas, en la entrada hay una recepción que nos indicó como llegar. Al entrar nos encantó, la habitación no es muy grande, pero es una chulada, nosotros cogimos la habitación doble con patio. Puedes verlo aquí Miramar Boutique Hotel los desayunos de escándalo.

Cuando bajamos, fuimos andando a la biblioteca para sacar las entradas para el día siguiente, fuimos por el paseo marítimo, la verdad es que la brisa del mar y el paisaje cambiaba muchísimo del visto al salir de la estación. Caminamos por el paseo hasta la biblioteca, que estaba a menos de 10’ del hotel. Ese día ya no podíamos entrar, teníamos que ir al día siguiente, a primera hora, así que nos fuimos a visitar la ciudadela.

alejandria egipto que ver

La fortaleza está ubicada donde en la antigüedad estuvo el famoso faro. Visitamos la ciudadela por dentro, y estuvo muy bien, no hay mobiliario, pero está bien conservado y las vistas son estupendas.

La Ciudadela, también se la conoce como Fuerte de Qaitabay, es espectacular, y un testimonio de la historia egipcia. Esta fortaleza costera, construida en el siglo XV por el sultán Qaitbay, se erige majestuosamente en la costa del Mediterráneo. Ofrece a los visitantes una vista impresionante del mar y la ciudad. A lo largo de los años, ha servido como defensa contra invasiones y como faro para guiar a los navegantes. Su arquitectura de estilo mameluco y otomano cautiva con sus detalles intrincados. Hoy en día, la Ciudadela de Alejandría es un sitio histórico que transporta a los visitantes a un viaje en el tiempo mientras disfrutan de vistas panorámicas y exploran su rica historia marítima.

Es curioso, pero no nos encontramos con visitantes europeos, y sí muchos visitantes egipcios.

Al salir fuimos caminando por el paseo, tarde de verano, la playa abarrotada de gente que bajaba a cenar con el fresco

A lo largo del paseo te encuentras la Mezquita de Abu Al-Abbas-al-Mursi, la puedes visitar.

Seguimos el paseo hasta llegar al hotel, la verdad es que fue largo, pero muy agradable por las vistas y el fresco de la brisa marina.

Cenamos en un kebab cercano al hotel y nos fuimos a dormir, pronto para aprovechar el día siguiente.

Día 2 en Alejandría

Nos despertamos temprano, a la hora prevista nos trajeron el superdesayuno y salimos a visitar la Biblioteca de Alejandría.

Con las entradas en la mano accedimos al interior, que es una verdadera pasada. Tiene salas con libros en varios idiomas, salas con exposiciones, otras hacen el papel de museos… Es uno de los edificios públicos más modernos de Egipto.

La Nueva Biblioteca de Alejandría, inaugurada en 2002, rinde homenaje a la legendaria biblioteca de la antigüedad. Ubicada en la costa del Mediterráneo, esta obra maestra arquitectónica es un faro de conocimiento. Con su impresionante diseño moderno, alberga millones de libros, manuscritos y recursos digitales, abriendo sus puertas a eruditos de todo el mundo.

entradas biblioteca de alejandria

La biblioteca es mucho más que un repositorio de conocimiento; es un centro cultural y educativo que alberga exposiciones, conferencias y eventos que celebran el legado intelectual de Alejandría. Un monumento a la resurrección del saber, la Nueva Biblioteca de Alejandría, brilla como un faro de la sabiduría en el siglo XXI.

Horario de la biblioteca de Alejandría

La biblioteca cierra los lunes, hay que tenerlo en cuenta, y debes ir muy temprano por la mañana, un rato antes de que abran para asegurarte las entradas. Visitar la web oficial para confirmar el horario aquí ( https://www.bibalex.org/en/default) cuando estuvimos era de 09:00 a 15:30

La fachada está revestida con granito gris oscuro y grabada con caracteres de diferentes escrituras del mundo, un tributo a la diversidad de lenguajes y culturas que conforman la historia humana. Las ventanas de la biblioteca se asemejan a ojos que miran hacia el mar, simbolizando la búsqueda constante de sabiduría.

Un disco de vidrio en la fachada ilumina el interior con la luz del sol, creando un efecto espectacular al atardecer. Además, el diseño incorpora elementos geométricos y líneas limpias que se combinan con la simplicidad y la elegancia. La fachada de la Biblioteca de Alejandría es una maravilla arquitectónica que simboliza la continuidad de la búsqueda del conocimiento a lo largo de la historia.

Tras la visita a la biblioteca cogimos un Uber y nos fuimos a la zona del parque arqueológico de la ciudad, en el barrio Karmouz, para realizar varias visitas por la zona. Las catacumbas entre ellas, y no, no hay huesos como en las de París.

Las catacumbas son una necrópolis del siglo I y II, se ha descubierto hace nada, y por la mas pura casualidad, un burro que tiraba de un carro se cayó en un agujero, y ahí estaba el descubrimiento, fue en 1892. La verdad es que están curiosas de ver, vas bajando por una escalera de caracol, es fácil y espaciosa, está bastante iluminado, todo así que no da sensación de agobio.

El recorrido es curioso, vas bajando y recorriendo pasadizos y vas pasando por estancias donde ves los nichos, vacíos evidentemente, y pasando por salas y estancias con pinturas, relieves con mezcla de dioses griegos y motivos romanos.

El horario de visita de las catacumbas es de 09:00 a 16:00 y cuesta 40.00 libras.

De ahí fuimos a visitar la columna de Pompeyo, es de granito de Assuan, y mide casi 30 metros. Pasamos por el Sarapeo, donde enterraban a sus toros, bastante oscuro pero interesante. Nosotros esa zona la visitamos solos, con lo que habíamos leído en internet antes del viaje, si contratas una excursión con un guía seguro que te resulta mucho más interesante y entiendes muchas cosas.

Alejandría es como un museo viviente, pero sin la necesidad de quedarte quieto y sin tocar nada. La historia se mezcla con la vida moderna en cada esquina. Puedes caminar por la ciudad y ver ruinas griegas mientras escuchas el último éxito de la música pop árabe desde un automóvil cercano.

Al salir nos encontramos con un mercado de frutas, y aprovechamos, de ahí fuimos a comer, entramos en un restaurante muy local, y comimos un plato típico,

Se llama Koshari, es un plato vegetariano, variado y supercontundente: pasta, arroz, cebolla caramelizada, lentejas y garbanzos, va aderezado con salsa de tomate y una salsa que pica, y mucho. A ver, este plato hay que probarlo, está rico, y la mezcla es curiosa. Lo comimos en un restaurante local, franquicia, pero local, hasta nos miraron raro cuando entramos. La verdad es que este plato es para gustos, si te lo acabas tienes hidratos para aguantar una maratón.

koshari

Salíamos de restaurante a media tarde y con un Uber fuimos a la estación de tren, con los billetes comprados nos tomamos yo un café y Luismi un refresco, y nos pusieron una chocolatina, pero no de esas pequeñas, no, que pesaba 85 gr. Chocolate con barquillo, y a otros una napolitana. Vamos, la merienda. Dejamos Alejandría con un muy buen sabor de boca. Nos gustó mucho, fueron paseos por el malecón, café en sus terrazas, viendo como su playa se llenaba de gente que se instalaba para disfrutar del fresco a la orilla del mar con la caída de la tarde. Su biblioteca, que es un edificio increíble, por dentro y por fuera. Los paseos por el barrio de Karmouz, nos encantaron, los mercados locales, pero locales de verdad, donde  no veías ningún turista, no te acosaban, al contrario, compramos dos mangos y me regalaron un kilo de higos, en una panadería compramos unos pasteles árabes al peso, ibas eligiendo y te cortaban un trozo que te ofrecían para probar y otro que te ponían en la bandeja… casi comías lo mismo que te daban a probar. En estos lugares, fuera de los circuitos turísticos, te dascuenta de que Los egipcios son los reyes de la hospitalidad, y si intentas hablar con alguien, lo más probable es que te ofrezcan té de menta o te enseñen cómo decir «hola» en árabe en menos de 30 segundos.

Si tienes tiempo vete a visitar la ciudad, verás una ciudad completamente diferente a El Cairo, Luxor o Asuán, y pasa al menos una noche allí. Se puede hacer en el día, contratando un chofer o una excursión, pero si tienes tiempo merece la pena que le dediques ese día extra para tomarle el pulso, darte un paseo por

Partimos en tren a El Cairo, íbamos a pasar 4 días en El Cairo.

Si no os apetece complicaros os facilito un poco la cosa, os dejo un par de ideas de excursiones que os van a encantar.

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Partimos en tren a El Cairo, íbamos a pasar 4 días en El Cairo.

Hasta la próxima aventura, y recuerda: viajar es la única cosa en la que gastas dinero y te haces más rico.

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